True Blood, "You Smell Like Dinner" (4.02)

 

Esta noche tenemos nueva dosis de sangre fresca, y antes de consumirla y perder los sentidos, permitid que os cuente mis impresiones sobre el episodio 4.02 de True Blood. He oído y leído varias opiniones que coinciden en señalar que “You Smell Like Dinner” es más divertido y ágil que el estreno de la semana anterior. Es posible, sobre todo si tenemos en cuenta que “She’s Not There” servía de introducción a un gran número de nuevas tramas, y que la acción en True Blood suele necesitar de un calentamiento previo. Sin embargo, creo que ambos episodios dan la talla con creces, y cubren de sobra, y por igual, las garantías de la marca True Blood.

Los cambios tras la larga ausencia de Sookie en Bon Temps no tardan mucho en ser asimilados. Es más, ya desde el segundo episodio se comienzan a rellenar los ocho meses que han transcurrido desde el final de la tercera temporada. Y como no podía ser de otra manera, los flash-backs no se hacen esperar. Bill Compton protagoniza los de este episodio, que nos cuentan detalladamente cómo llegó a ser rey de Louisiana. Y ya de paso nos dan a conocer un poco más a Nan Flanagan, la portavoz de la American Vampire League, y un personaje al que se debería sacar mucho más jugo. La doble moral de Flanagan no es mucho menos reprochable que la de los anti-vampiros, y sin embargo, hay algo en ella que me gusta, y que me haría darle mi voto en cualquier elección. En un flash-back en el que Bill se disfraza de Spike punk (Buffy), presenciamos cómo la portavoz se garantiza la participación del vampiro en su plan -Bill, de naturaleza menos violenta y viciosa de lo normal en su especie, es perfecto para la burocracia. Flanagan pretende tambalear los cimientos de la población vampifóbica desde dentro y así lograr la verdadera asimilación de los vampiros en la sociedad. Sus métodos son cuanto menos dudables. Pero al menos su objetivo es honorable -o eso parece. La muerte de la anterior regente de Louisiana coloca a Bill en el trono. Sophie-Ann muere durante un breve flash-back. ¿Se le ha dado la muerte que merecía el personaje? Probablemente sí. Es True Blood. La gente muere de repente. Y muere mucho. No hay por qué hacer un acontecimiento de ello.

Esas son quizás las escenas más centrales del episodio a lo que probablemente será el arco argumental más importante de la temporada. Pero no hay desperdicio alguno en el resto de subtramas. Tara regresa a Bon Temps, más segura de sí misma, en control absoluto de sus brotes violentos y su carácter conflictivo -canalizado a través de la lucha en jaulas, no lo olvidemos- y con el pelo muy largo -intentemos juntos borrar a la Tara champiñón de nuestras mentes. Sookie, que tiene demasiadas cosas en la cabeza, pero a la que no le falta educación, se da cuenta, y se alegra por ella. Sin embargo -y esto puede ser algo completamente personal- la química entre ambas es nula. Sus escenas siempre me parecieron forzadas y antinaturales, y su reencuentro en este episodio me parece una buena muestra de ello. No ocurre así con Lafayette, con quien Tara funciona mucho mejor. El recién descubierto mago asiste a su segunda reunión de brujería acompañado de su novio y su prima. En ella, la señora Marnie -probablemente el personajazo de la temporada, la loca más loca de entre los locos-, pretende resucitar a un humano. De nuevo, Tara, sin comerlo ni beberlo, se ve metida de lleno en serios problemas con el mundo de los muertos. Como en el episodio anterior, Lafayette vuelve a desatar el gran poder que lleva dentro. Si en Buffy la magia de Willow iba cobrando fuerza progresivamente, en True Blood no hay tiempo para mover máquinas expendedoras de chocolatinas con la mente. Nos saltamos un par de temporadas de evolución de personaje, y nos vamos directamente a resucitar a los muertos. Y oye, ¿por qué no?

Hoyt y Jessica están viviendo su (500) días juntos particular. Y ya están en la parte chunga. Hace unos meses, si Jessica le hubiera pedido las llaves a Hoyt, este se las habría dado con la boca y a cuatro patas. Si se las pide hoy, las deja caer, sin ni siquiera mirarla a ella, y si se caen al suelo, no se molesta en recogerlas. Y ella, donde antes veía pureza, amor y compromiso, ahora ve irracional rechazo a su especie. Jessica busca motivos para marcharse a Fangtasia a seguir el consejo de Pam, y los encuentra. Hoyt tardará poco en quejarse de la risa tonta de Jessica. Y Jessica le dirá pronto a Hoyt que odia su corte de pelo.

Por último, Sam y su hermano llegan a un acuerdo -en bolas, gracias- con el que dar una oportunidad a su relación fraternal. Por su parte, Sam tiene una nueva novia -¡es papi de L Word!-, y se supone que nos tiene que resultar misteriosa e interesante, pero me da la impresión de que solo se lo parece a Sam. Arlene sigue obsesionada con la heredada naturaleza
homicida de su bebé -risas garantizadas-, pero en este episodio empezamos a considerar la posibilidad de que quizás Arlene tenga razón después de todo. Fuera de Bon Temps, Jason sigue secuestrado. Lo que gusta un secuestro en True Blood, y lo que tarda el personal en echar de menos al secuestrado. Crystal revela a Jason por qué está atado en la cama -con la camisa abierta, gracias-, y lo que sigue es una de las escenas más desconcertantes de lo que llevamos de serie: dos panteras cortejando -como felinos que son, a mordiscos- al hermano de Sookie. Y mientras, ella ajena a todo esto. Porque bastante tiene con que Eric Northman ande detrás de ella para hacerla suya, oficialmente. Sookie duda -más motivos para que la gente siga odiándola y llamándola tonta-, y sin embargo, las circunstancias pueden ayudarla a tomar una decisión. La sesión de espiritismo de Marnie parece haber devuelto a la vida a Eric, a quien Sookie encuentra -sin camiseta, gracias- como si del Spike (de nuevo, Buffy) con alma de la séptima temporada se tratase. Después de todo, quizás ahora sea Eric el que deba refugiarse bajo la protección de Sookie, y no al revés. Teniendo en cuenta la cara de decepción, e incluso cierre, de Sookie al visitar a un poscoital Bill -gracias por enseñarnos el culo en el “durante”- en su nueva mansión, el romance está garantizado.

Y a modo de posdata, Pam de Beaufort. Es decir, ¡PAM! Y una sola frase: “Are we girls now?” Pam for President. Pam for Queen!

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Comentarios (3)

 

  1. Ricardo dice:

    lo máximo true blood.esa primera escena del niño lamiéndole la herida a jason me pareció genial. no podía parar de reír.y el resto… todo genial. todo genial.

  2. Rut dice:

    Muy buen análisis del capítulo, Fuertecito. Yo también creo que la serie está manteniendo su nivel y doy gracias por todos los planos de Éric.Un saludo!

  3. James Cole dice:

    Este capítulo fue el principio de lo que por ahora sigue siendo una gran temporada. El primero me sonó un poco a rollo como la tercera, pero se ha arreglado rápidamente.

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