Anatomía de Grey: final de temporada

There’s a reason I said I’d be happy alone. It wasn’t ‘cause I thought I’d be happy alone. It was because I thought If I loved someone and then it fell apart I might not make it.

En lugar de Fuertecito no ve la tele, este blog quizás debería llamarse Fuertecito va a su ritmo. Ayer mismo terminé la séptima temporada de Anatomía de Grey, después de dejarla unos meses aparcada tras el infame episodio musical -mera circunstancia temporal, no motivo de abandono, aunque casi. La serie de médicos egocéntricos y cachondos ha clausurado su séptimo año sucumbiendo en gran medida a los evidentes síntomas de agotamiento que lleva arrastrando desde hace temporadas. Se hace urgentemente necesaria la conclusión de una historia que, sin haber perdido el norte como otras series igualmente longevas, ya no tiene mucho que ofrecer. Lo que queda en este séptimo año de Grey’s es un puñado de personajes sólidos -los supervivientes del Core-5-, y una marea de secundarios simpáticos y atractivos pero prescindibles.

La paulatina conquista del hospital por parte de los nuevos doctores se ha saldado con la pérdida de lo que antaño fueron grandes personajes. Miranda no es ni la sombra de lo que fue, el fuerte carácter de Callie ha sido sustituido por ñoñería insulsa e irritante vulnerabilidad. Solo Meredith, Cristina y Alex, los tres internos originales que permanecen en la plantilla del hospital, se mantienen fieles a su espíritu sin que esto lastre su evolución como personajes. Cuando Meredith lleva el peso del episodio -cosa que rara vez ocurre desde hace años-, la calidad de Anatomía de Grey aumenta. Y cuando comparte escenas con Cristina, se eleva hasta alcanzar sus máximas. Afortunadamente, “Unaccompanied Minor”, el último episodio de la temporada, se centra en las decisiones de ambos personajes con respecto a su futuro. Un futuro, profesional y sentimental, que una vez más pende de un hilo.

Si hay algo que destacar de las últimas temporadas de Anatomía de Grey es que a pesar de que en algunos episodios lo parezca, Shonda Rhimes no se ha dormido en los laureles. Que Derek y Meredith hayan sido una de las parejas más sólidas de la televisión hasta ahora indica que la productora no está siempre dispuesta a tomar el camino fácil, el de las crisis continuas, los habituales cambios de pareja, las infidelidades y las rupturas que para muchos definen la serie.

El piloto automático aparece de vez en cuando, pero la hegemonía de sus personajes sobre sí mismos es ejemplar. Lo que fueron tres años de idas y venidas entre la pareja ¿protagonista? dieron paso a cuatro años de estabilidad que dejaba espacio para otro tipo de conflictos más interesantes, los que profundizaban en la psique de los personajes. De esta manera, hemos visto a Meredith siendo puesta a prueba en multitud de ocasiones, y casi siempre por ella misma -“Stairway to Heaven”-, con el incondicional apoyo de su marido -recordemos su primera boda, la del post-it, una de las escenas más conmovedoras de la serie. Sin embargo, todo acaba. Y así vemos en “Unaccompanied Minor” cómo la paciencia de Derek llega a su límite tras descubrir la enorme irresponsabilidad de la doctora, que pone en peligro su carrera y la de su marido. La firmeza y frialdad de Meredith ante acusaciones e inquisitorios cuestionarios muestra la fuerza y la entereza del personaje, a la vez que convierten estas características en su mayor punto débil a la hora de relacionarse y comprometerse. Meredith Grey puede cambiar, puede dejar de ser dark & twisty, pero siempre será Meredith Grey. Y quizás por esto Owen Hunt la describe como “the one universally liked individual in this hospital” a la vez que la mitad de la audiencia la considera el personaje más insoportable de la serie.

Como mellizas a las que le duele la misma parte del cuerpo aunque no estén juntas, Cristina y Meredith atraviesan crisis paralelas impulsadas por las mismas fuerzas: el límite al que están dispuestas a llegar en su compromiso y lo mucho que deben sacrificar de ellas mismas para hacerlo. El embarazo de Cristina y su determinación a la hora de no seguir adelante con él indica a Owen que por mucho que Cristina Yang lo ame y esté dispuesto a cambiar por él, siempre será Cristina Yang. Y sin embargo, tanto Grey como Yang se derrumban ante la soledad que abrazan con tanta soberbia. Lo que parece autodeterminación e independencia no es sino un mecanismo de defensa. Obviamente. Abandonadas por sus maridos, ambas se refugian en lo más sólido que hay en sus vidas, su amistad.

Meredith: He took off, and the hospital gave me a baby. She’s upstairs sleeping in some dead kid’s porta-crib.
Cristina: Wow. I’m getting an abortion and Owen just kicked me out of my house.
Meredith: What? You’re…
Cristina: Pregnant.
Meredith: And you’re…
Cristina: Getting an abortion.
Meredith: Well… why didn’t you tell me?
Cristina: You had a busy, busy day.

La inquebrantable relación de Meredith y Cristina es quizás lo único realmente reseñable de este final de temporada. El resto de personajes alcanzan los convenientes puntos de inflexión de cara a una nueva etapa, pero los grandes momentos propios de una season finale de Anatomía de Grey brillan por su ausencia. En lugar de eso, las heridas se abren casi sin que nos demos cuenta, y el dolor se nos muestra en brevísimos momentos que pasan desapercibidos: Alex le dice a Lucy “Go to hell”; y Mark golpea duramente a Lexie con “I’m letting you go, Lexie. That means you gotta walk away”. El tumulto interior que provocan las decisiones de los doctores contrasta enormemente con el trágico y espectacular final de la temporada anterior. Y sin embargo posee el mismo poder devastador para todos ellos. “Unaccompanied Minor” trata de amortiguar la tragedia y el drama del episodio con la historia de Teddy y Noel Henry -también conocida como Izzie & Denny 2: más larga y peor-, Miranda y el enfermero -a nadie le importa- y sobre todo, con el accidente de avión convertido en la que es probablemente la trama de pacientes más empalagosa de lo siete años de Anatomía de Grey. Y eso es mucho decir. La serie de Shonda Rhimes prepara su octava temporada sin haber confirmado si esta será la última -Ellen Pompeo y Patrick Dempsey sí han declarado que se marcharán cuando finalice. Lo que podemos esperar del próximo curso en el Seattle Grace es con toda seguridad más de lo mismo. Pero no importa, siempre que siga existiendo ese interés por mantener viva la serie y ese admirable esfuerzo por hacer evolucionar a sus personajes sin sucumbir a las estrategias más complacientes.

True Blood, "I’m Alive and on Fire" (4.04)

 

Alguien me decía hace poco que en esta nueva temporada de True Blood se están cortando mucho más, que no hay tantos desnudos como antes. Espero que después de ver este episodio haya cambiado de parecer. Eric lleva tres episodios sin ponerse una camisa, y Alcide regresa -esta semana sí, el episodio pasado no cuenta- por todo lo alto, con un prolongado y agradecido plano de despelote. Una hipnotizada Sookie Stackhouse se tiene que dar la vuelta antes de que el hombre lobo se quite los vaqueros -va en plan comando, claro-, pero nosotros tenemos permiso para quedarnos a verlo. Bravo por la gratuidad de la escena. ¿Para qué esconder su naturaleza? Es más, ¿se puede usar el término ‘gratuito’ hablando de esta serie? Si es un calificativo que ya de por sí me resulta innecesario y estúpido, aplicado a True Blood pierde todo su sentido.

Otra persona me decía que en estos episodios no está pasando nada. Es posible que este cuarto capítulo haya constituido un pequeño bajón de ritmo y calidad con respecto a los anteriores. Si bien no podemos decir que en “I’m Alive and on Fire” no ha ocurrido nada, sí podemos afirmar que lo que ha ocurrido no ha sido tan interesante y, sobre todo, tan divertido como lo anterior. Además, se habría agradecido si se hubiera contado en menos tiempo. Parece que nos adentramos en un tramo de receso narrativo en el que la sensación de transición se potencia. Sin embargo, esto no es razón para que los guionistas se echen a dormir. Pam podría haber dado mucho más de sí ante Marnie; la trama de Arlene pasa de ser una chorrada divertida a una tontería suprema; las escenas que nos dan a conocer mejor a Luna y su drama familiar son perezosas y prescindibles; Tara, Lafayette y Jesús se han pasado el episodio diciendo “hay que hacer algo, no tenemos tiempo”. Más de la mitad de “I’m Alive and on Fire” transcurre sin pena ni gloria, a través de breves escenas que profundizan en algunos personajes que no nos interesan -la mencionada novia de Sam, o la de Alcide, por ejemplo. Pero sigue quedando tiempo para buenos momentos.

Uno de los aspectos más positivos del episodio -con permiso de Alcide- es que la trama de Jason, o al menos su primera parte, haya concluido al fin. La cautividad del hermano de Sookie se estaba prolongando en exceso y no daba mucho más de sí. Jason se escapa de Hotshot gracias a una de las niñas del poblado, a la que convence de que debe esperar al chico y el momento ideal para perder la virginidad. Un mensaje conservador que chirriaría sobremanera de no ser porque lo escuchamos en una escena en la que una niña está a punto de ser inseminada por un hombre atado y violado en un ambiente enormemente insalubre, con el propósito de preservar una especie de hombres-pantera. Jessica y Hoyt encuentran a un Jason moribundo en la carretera, y la vampira le hace beber sangre. Esto probablemente sea el comienzo de una muy jugosa nueva trama. Quizás deberían hacer lo mismo con el resto de historias, y darles un empujón a modo de golpe de efecto o giro que abra nuevas direcciones a seguir por los personajes. Es tal vez lo que ha ocurrido con la de Tommy, capturado por su madre y su padrastro. Todo apunta a que podría ser la trama de rapto sustituta de la de Jason, además de dejar claro que Alan Ball sigue empeñado en mostrarnos la cara más deformada y sucia de la América profunda, la de los paletos descerebrados y el salvajismo enraizado en la fe y los lazos familiares.

Actualmente, Sookie y Eric siguen siendo lo mejor de True Blood. El dúo no resulta tan hilarante como en el episodio anterior -claro que también tienen menos presencia- pero protagoniza momentos memorables que siguen sacando buen partido de su química, para hacernos reír (Sookie: “Did you just pinch my butt?) o para enternecernos (Eric: “If you kiss me, I promise to be happy”). Eso sí, al igual que Buffy pertenecía a Angel -por mucho que a los fans de Spike nos duela-, Sookie es de Bill -por mucho que a los fans de Eric nos duela. Y cuando el vampiro aparece en casa de Sookie buscando a Eric, ella no puede esconder la emoción por volver a verlo. Sin embargo, si Bill pretende recuperarla, no ayuda haber dudado de la honestidad de su ex prometida -aunque ella lo merezca-, y mucho menos haberse estado tirando a su su tatara-tatara nieta. La semana que viene, con suerte, seguiremos asistiendo al acalorado baile de Sookie entre los brazos de esos tres señores. Bill, Eric, Alcide: Paquin, cómo te estarás poniendo.

Guía para los estrenos TV 2011-2012

Para este año y el que viene las networks han (sobre)cargado sus parrillas de nuevos estrenos. Por desgracia, la mayoría no son más que morralla que huele a cancelación desde el primer segundo del tráiler. Sin embargo, también hay cosas muy interesantes. Yo ya he destacado las series que tengo muchas ganas de ver. Son siete y podéis leer mis pre-análisis en entradas anteriores a esta. Ahora os invito a que realicéis vuestra propia criba -cada título va enlazado a su tráiler o previewen YouTube- y me contéis a qué series pensáis dar una oportunidad y cuáles no vais a tocar ni con un palo.


2 Broke Girls
 (CBS): Primera de las sitcoms de risas enlatadas destinadas a darse el batacazo este año. Kat Dennings debería ser reclamo suficiente, pero no. Estreno: 19 de septiembre (junto a Two and a Half Men, estrategia que no va a servir de nada).

Alcatraz (FOX): Sin duda uno de los estrenos más esperados de la temporada, gracias en gran medida al sello Abrams -generador absoluto de hype, pero no necesariamente de calidad. Con uno de los muchos actores de Perdidos buscando un nuevo hit televisivo, Jorge García, y una vieja cuasi-gloria cinematográfica, Sam Neill, Alcatraz es un thriller de ciencia ficción sobre la misteriosa reaparición, después de cinco décadas perdidos, de cientos de prisioneros y guardas de la famosa prisión norteamericana. Aburrimiento. Estreno: midseason.

Apartment 23 (ABC): Tanto por factura como por temática, bien podría estar en la CW. El mayor interés recae en volver a ver en la tele a James Van Der Beek (Dawson) y en la divertidísima Krysten Ritter. Puede que no sea desastrosa del todo. Estreno: midseason.

Are You There, Vodka? It’s Me, Chelsea (NBC): Comedia protagonizada por Laura Prepon (Aquellos maravillosos setenta), sobre una chica salvaje que se replantea su vida después de ser arrestada por conducir borracha. Huele a Earl versión femenina, y aunque no parece desastrosa y puede hasta gustar, no me interesa lo más mínimo. Estreno: midseason.

Awake (NBC): Destacada Ver artículo en este blog.

Bent (NBC): La cadena la vende como “una nueva comedia romántica sobre dos personas que de repente se sienten atraídas la una por la otra, a pesar de que cuentan con los atributos que normalmente desprecian”. Y sale Amanda Peet. Si la veis, no me habléis. Estreno: fecha desconocida.

BFF (Best Friends Forever) (NBC): Sobre una mujer que vuelve a Nueva York después de vivir muchos años a miles de kilómetros de su mejor amiga. Crisis de los cuarenta, el sentido de la vida, bla bla bla. No la verá nadie. Estreno: fecha desconocida.

Charlie’s Angels (ABC): La pediatra insoportable de la última temporada de Anatomía de Grey, la tía insoportable de Friday Night Lights y una negra, en la serie que todo el mundo quiere perderse. Pero atención, Drew Barrymore está en la producción, y esto no puede pasarse por alto. Espero humor estúpido y mucha auto consciencia. Quién sabe… Estreno: 22 de septiembre (coincidiendo con el 35 aniversario del estreno de la serie original).

Free Agents (NBC): Hank Azaria vuelve a la comedia televisiva con una serie sobre dos relaciones públicas, un divorciado y una viuda, que se sentirán irremediablemente atraídos. No durará ni tres episodios. ¡Pero sale Anthony Stewart Head! Estreno: 14 de septiembre.

A Gifted Man (CBS): Batiburrillo de clichés aburridos protagonizado por Patrick Wilson y con Julie Benz en el reparto. Se trata de un drama sobre un doctor que ve a su ex-mujer fallecida, lo que le llevará a cuestionarse su vida. No necesitáis saber más, ¿verdad? Estreno: fecha desconocida (tampoco queremos saberla).

Good Christian Belles (ABC): Dos palabras: Kristin Chenoweth. ¿Será la menuda pero enorme actriz suficiente para que nos traguemos esta serie para marujas modernas? Lo dudo mucho. Estreno: midseason.

Grimm (NBC): Como ocurre con Awake y A Gifted ManGrimm forma pareja con Once Upon a Time, por tratar temas y argumentos casi idénticos -pensad en la de estrenos que hay este año como para que haya tantas coincidencias. Un policía descubre que es un descendiente de los Grimm, un grupo de “cazadores” que luchan contra criaturas del mal provenientes de los cuentos de hadas. Avalada por “los productores de Buffy y Angel” y con un tono muy parecido a Sobrenatural -humor de sobrado, misterios predecibles-, Grimm parece ser otra serie que alternará una trama principal con los habituales Monsters of the Week. Me quedo conOnce Upon a Time, por parecer un producto mucho más franco. Estreno: midseason.

Hart of Dixie (CW): Jason Schwartz, creador de OCChuck o Gossip Girl, vuelve a la CW con una comedia protagonizada por su Summer Roberts (o sea, Rachel Bilson), una niña bien, sacada de su hábitat natural y forzada a vivir en una pequeña comunidad. Como siempre, veremos un capítulo y lo habremos visto todo. Así que mejor no perder el tiempo. Estreno: 26 de septiembre.

How to Be a Gentleman (CBS): Sitcom protagonizada por una suerte de Barney Stinson dividido en dos cuerpos, un columnista de moda chapado a la antigua y un bala perdida, que tratarán de convertir el uno al otro en un caballero y en un hombre respectivamente. Ignoradla. Estreno: fecha desconocida.

I Hate My Teenage Daughter (FOX): Jamie Pressly es una de las dos protagonistas de esta comedia de situación sobre dos madres que tienen que lidiar con los problemas y las inseguridades que les causan sus hijas adolescentes. La presencia de Pressly, merecidamente elogiada y premiada por su Joy Turner de Me llamo Earl, busca ser la estrella, pero le queda todo un poco grande. Triste. Estreno: 23 de noviembre.

Last Man Standing (ABC): Tim Allen intentando recuperar sus días de gloria televisiva con una sitcom “de las de toda la vida”. Prefiero agujas en las uñas. Estreno: 11 de octubre.

Man Up (ABC): Tres adultos con complejo de Peter Pan intentan madurar para adaptarse al mundo que pertenecen. Agotada desde la premisa. Pereza absoluta. Ni os molestéis. Estreno: 18 de octubre.

Missing (ABC): Ashley Judd protagoniza un thriller en el que una madre busca a su hijo desaparecido -¿a que ahora el título os parece mucho mejor? La mismísima Ashley os presenta la serie en el tráiler y dice cosas como “my past comes back to haunt me”. ¿Puede ser más patética? Estreno: fecha sin confirmar.

Once Upon a Time (ABC) Destacada Ver artículo en este blog.

The New Girl (FOX): Destacada Ver artículo en este blog.

Pan Am (ABC) Destacada Ver artículo en este blog.

Persons of Interest (CBS): Thriller basado en una historia escrita por J.J. Abrams y Jonathan Nolan (Memento), producida, entre otros, por ellos mismos, y protagonizada por Jesucristo y Michael Emerson -otro lostie reubicado. Después del fiasco deUndercovers, Abrams lo vuelve a intentar con una historia de investigación criminal en la que un programa informático predice asesinatos que aún no ha ocurrido -¡revolucionario concepto! Las expectativas son muy positivas, pero a mí me da una pereza… Estreno: 22 de septiembre.

The Playboy Club (NBC): Burdo sucedáneo de Mad Men con un Don Draper de baratillo. Más década de los sesenta, pero sin interés. Estreno: 19 de septiembre.

Prime Suspect (NBC): Otra policíaca que de no ser por venir firmada por el responsable de Friday Night Lights -la mejor serie que no estás viendo- y protagonizada por Maria Bello, evitaría a toda costa. Estreno: 22 de septiembre.

Revenge (ABC): Otro thriller de pasados que vuelven a atormentarte, como Missing -y además con un título igual de original- que deviene en serie de marujas modernas. En definitiva, otra serie de ABC. O peor aún, un mash-up de sus otros estrenos. Basada en El conde de Monstecristo, cuenta con Madeleine Stowe y Marc Blucas (nuestro odiado Riley Finn). Estreno: 21 de septiembre

Ringer (CW): Destacada Ver artículo en este blog.

The River (ABC): Coges un poco de docudrama, terror cámara en mano y, por supuesto, misterios estilo Lost. Lo metes en una coctelera, lo agitas fuerte y te sale esta cutrez casposa. Para salir corriendo. Estreno: midseason.

Scandal (ABC): Tras dos intentos fracasados de salirse del drama médico, Shonda Rhimes lo vuelve a intentar con una serie de abogados “que no son abogados” y que deben “arreglarse” a sí mismos a la vez que arreglan el país. Suena horrible, y puede que lo sea. Pero algo me dice que va a ser un éxito. Sale Henry Ian Cusick, quizás sea eso. Estreno: midseason.

The Secret Circle (CW): Brujas adolescentes. Kevin Williamson, retírate ya, por tu bien y por el nuestro. Estreno: 15 de septiembre

Smash (NBC): Destacada Ver artículo en este blog.

Suburgatory (ABC): Un cuarto de Glee, otro de serie de menopáusicas, uno de Mean Girls y otro de comedia adolescente made in Apatow. El humor que deja entrever el tráiler es tan estúpido que puede que hasta “un cuarto” de la serie no esté mal del todo. Sale Jeremy Sisto. Pero sobre todo… ¡Alan Tudyk!  Estreno: 28 de septiembre.

Terra Nova (FOX): Destacada Ver artículo en este blog.

Unforgettable (CBS): Serie policíaca sobre una mujer que sufre hipertimesia, enfermedad/don que permite al afectado recordar absolutamente todo. Me parece increíble que se sigan haciendo series así. Estreno: 20 de septiembre.

Up All Night (NBC): Oooootra comedia de Christina Applegate. Ella es encantadora, no lo niego, pero ¿en serio se merece tantas oportunidades? Estreno: 14 de septiembre.

Whitney (NBC): ¿En qué coño está pensando la NBC este año? Estreno: 22 de septiembre.

Wortk It (ABC): Un insulto de proporciones mastodónticas ¿En serio van a estrenar esto? No digo nada, solo ved el tráiler. Me desligo de cualquier responsabilidad si os da una embolia. Estreno: fecha desconocida.

Adelantos 2011-2012: Awake

Trust me, when it comes to letting one of them go,
I have no desire to ever make progress.

Si hay un estreno que despierte en mí verdadera y absoluta expectación es Awake. Las otras seis series que he destacado -por razones más o menos personales- cuentan con atractivos lo suficientemente jugosos como para no perderlas de vista -y yo voy a verlas más allá del piloto, estoy seguro. Sin embargo, es Awake la obra que más me atrae en conjunto, en lugar de llamarme la atención por la presencia de un actor, un productor o por la expectación generada a su alrededor. La serie protagonizada por Jason Isaacs -señor atractivo donde los haya- parece tener una factura impecable, y si el tráiler -el mejor que he visto- no nos engaña, no solo el envoltorio va a ser bonito. Estamos quizás ante una serie que podría haberse estrenado en HBO y a nadie le habría parecido raro. Y eso, señores, son palabras mayores.

A priori, el argumento de Awake no es precisamente revolucionario ni va a sorprender a nadie. Es el tono melancólico y conmovedor, la fuerza de su protagonista y los impecables valores de producción lo que va a hacer de esta historia una cita imprescindible para el seriéfilo durante 2012. El agente de policía Michael Britten (Isaacs) sufre un accidente de coche junto a su mujer y su hijo -el hijo de Jack Shephard en Lost. Tras despertar, comienza a vivir en dos realidades alternativas, una en la que su hijo está muerto y su mujer viva, y otra en la que es su mujer la que falleció en el accidente. Con la ayuda de dos psicólogos, Michael tratará de entender lo que le ocurre. Sin embargo, decidirá que, a pesar de ser consciente de estar sufriendo un grave trastorno psíquico, prefiere no hallar la verdad y habitar las dos realidades a la vez, y de esa manera no perder a ninguno de sus seres queridos. El problema empieza cuando comienza a descubrir extrañas coincidencias entre ambos mundos. La profesión del protagonista sitúa la serie en el anquilosado terreno policíaco. Esperemos que Awake sea capaz de trascender los tópicos de las series del género y nos brinde un producto realmente distinto y único. Materia prima no le sobra.

Si me paro a observar detenidamente los innegables paralelismos con Inception, no puedo evitar el temor a que la serie no sea más que un thriller enrevesado y efectista que se apoye más en la acción que en la introspección. Sin embargo, si el tráiler es indicio alguno, creo que puedo estar tranquilo, pues parece que ambos aspectos van a estar combinados con tino. Sin dejar de lado el misterio y lo que parece ser un exquisito tratamiento de la acción -o precisamente con estos aspectos como principales herramientas-, conoceremos a fondo el interesante mundo interior del protagonista. Solo queda cruzar los dedos para que la NBC, que este año se ha lucido con los pilotos que va a estrenar, le dé el voto de confianza que se merece, aunque solo sea por Isaacs, carne de premios seguros. A pesar de que corre el riesgo de alargarse indebidamente -al menos se estrena en la midseason– y convertirse en una serie policíaca más -esto contando con que el público responda-, Awake está llamada a ser la revelación de la temporada 2011-2012.

Adelantos 2011-2012: Smash

La nueva serie musical de NBC juega sobre seguro. El primer nombre que vemos en el tráiler de Smash es el del productor ejecutivo, Steven Spielberg, que como ya habíamos concluido en entradas anteriores, no significa absolutamente nada aparte de que hay dinero en el proyecto. La ausencia de riesgo se pone de manifiesto cuando la primera canción que escuchamos es “Somewhere Over the Rainbow”, tema de audiciones por excelencia que nos remite directamente a Broadway, a pesar de provenir de una película. Lo que viene después parece ser una historia de superación y ascenso que no esconde su naturaleza esencialmente clasicista. Y quizás ahí se halle la garantía del éxito de Smash, en trasladar a la televisión todos los elementos, sin alterar, de un género cuyas férreas bases rara vez son modificadas. ¿Por qué cambiar lo que suele funcionar?

A medida que se acerca el estreno, las comparaciones con Glee son tan abundantes como absurdas. Probablemente Smash deba en gran medida su existencia al éxito de la serie de Ryan Murphy, pero a juzgar por el tráiler, ambas se encuentran en ligas muy distintas. Para empezar, lo que podemos esperar de la serie de NBC es una base de realismo con la que Glee no cuenta y en la que la comparación se debería detener. En Smash asistiremos a audiciones, ensayos y representaciones en Broadway, además de escuchar canciones originales -compuestas por Marc Shaiman y Scott Wittman. Está por ver si los protagonistas se arrancarán espontáneamente en números musicales o una banda de músicos aparecerá de la nada para acompañarlos allá donde vayan, pero de alguna manera, lo dudo.

La serie está protagonizada por la antigua concursante de American Idol Katharine McPhee, que interpreta a Karen, aspirante al papel protagonista del nuevo musical sobre Marilyn Monroe en Broadway. Como novata, deberá enfrentarse a los palos que da el mundo del espectáculo, y luchará por el papel con Ivy -¿Megan Hilty o María Lapiedra?-, que ya cuenta con años de experiencia en el mundillo. La lucha entre el bien y el mal, es decir, rubia vs. morena, está garantizada, así como los lugares comunes más explotados del género. Por otra parte, los valores de producción de Smash son envidiables, y el reparto brilla particularmente en el apartado de los veteranos, con Debra Messing y la enorme Anjelica Huston, que bien podría aparecer en todos los episodios sentada, sin abrir la boca, únicamente meciendo su recta media melena y sería suficiente reclamo para jurar fidelidad a la serie. Está previsto que Smash se estrene en la mid-season de NBC -aún no hay fecha definitiva- para hacerla coincidir con el concurso de talentos musicales, The Voice. Está todo cantado.

Adelantos 2011-2012: Ringer

Sarah Michelle Gellar lleva ocho años, exactamente los que hace que dejó de ser la cazavampiros, intentando encontrar su lugar en el mundo de la interpretación. Por ahora no ha tenido suerte. Podríamos achacarlo a sus malas decisiones, pero lo cierto es que Gellar es un talento difícil de ubicar y por tanto, de vender. O lo que es lo mismo, sin eufemismos, Sarah no es la mejor actriz del mundo, sino más bien una intérprete solvente pero inestable. Destacando más en drama, y de vis cómica forzada, la actriz ha participado en cosas como Scooby Doo y El grito, granjeándose una bien merecida popularidad como actriz de segunda. A pesar de todo esto, muchos de vosotros daríais a Sarah Michelle todas las oportunidades del mundo. Yo lo haría, y lo haré siempre que haga falta. Después de todo, y por mucho que ella quisiera desvincularse de su pasado televisivo, ella es y siempre será la Cazadora.

Además de en su trabajo en el cine, Gellar ha estado centrada en menesteres hogareños, dedicándose en cuerpo y alma a su marido y disfrutando de la maternidad. Han sido años de alegrías personales, pero el éxito en el terreno profesional es esquivo y está a punto de pasársele el arroz -interpretativamente hablando, triste pero cierto. Ha tardado en desistir de su periplo cinematográfico, pero por fin ha decidido volver a la televisión, el único lugar en el que, hoy por hoy, puede destacar. Quizás para allanar el terreno o simplemente porque tarda un poco más que la media en darse cuenta de las cosas, Sarah Michelle asistió por primera vez desde que concluyó Buffy a un evento relacionado con la serie -el Paley Television Festival ’08. De esta manera comenzaba su regreso a la tele, después de su auto-impuesto destierro. La actriz vuelve como protagonista absoluta -y por partida doble, para compensar- en Ringer, uno de los nuevos estrenos de The CW, la que fue su casa durante años en su anterior etapa televisiva -cuando las cadenas WB y UPN aún no se habían fusionado.

Ringer supone una oportunidad idónea para una actriz de sus características, sobre todo ahora que la CW parece estar aumentando la edad de los protagonistas en algunas de sus series, con el propósito de ampliar su público objetivo -Nikita es una vieja en comparación con los demás habitantes de CW, y aún así ha funcionado. La premisa de Ringer es algo algo descorazonadora, pero podría esconder potencial. Parece una revisión en clave de thriller de El príncipe y el mendigo, en la que Gellar interpreta a Bridget, una mujer perseguida por la mafia que ocupa el lugar de su hermana gemela rica, Siobhan -también interpretada por Sarah-, tras su muerte. Ringer no es sino la plataforma perfecta para el lucimiento de su protagonista, gracias a un género al que le es fácil adecuarse y un personaje doble con el que se le debió hacer la boca agua. El problema es que Ringer es, como casi todas las series de CW, un producto más serio de lo que debería. El tráiler deja entrever un componente de drama casposo que puede espantar al más dispuesto. La intriga y los giros sorprendentes están servidos, así como los efectos visuales más irrisorios -Bridget y Siobhan en la lancha, me duelen los ojos. Sarah Michelle Gellar, sin embargo, vuelve más contenida y madura, y eso es suficiente reclamo para darle una oportunidad a una serie que de no ser por su presencia ni me molestaría en descargar.

Ringer también cuenta en su plantilla con Ioan Gruffudd y Nestor Carbonell, y se estrena el 13 de septiembre.

True Blood, "If You Love Me, Why Am I Dyin’?" (4.03)

Con tan solo tres episodios emitidos, la cuarta temporada de True Blood ya es mejor que la anterior. Uno de los mayores aciertos de la tercera, Russell Edgington, es por suerte el mayor resquicio de las tramas pasadas. Las consecuencias de su ida de olla en televisión -sin duda uno de los momentos más inolvidables de True Blood– cimentan el arco general de la temporada, que nos muestra cómo el acto terrorista/travesura de Edgington ha hecho mella en la sociedad y ha potenciado enormemente el odio y el terror a los vampiros por parte de los humanos. Por tanto, los años de esfuerzo del lado de los vampiros asimilacionistas se van al garete, y ahora es más difícil que nunca convencer a la población de que los fangs son capaces de convivir en armonía con los humanos. Para ello, existen leyes dentro de la comunidad vampírica, y penas extremas por saltárselas. Como vemos en el episodio de esta semana, Bill es ahora el responsable de aplicar estas penas. Que el rey de Louisiana advierta a su antigua protegida, Jessica, de que no evitaría su ejecución de no cumplir con la ley demuestra lo lejos que están dispuestos a llegar los vampiros para ser aceptados por una sociedad que los rechaza por sistema. Como ya vimos en “You Smell Like Dinner” (4.02), los altos mandos ya han puesto en marcha un plan para paliar los efectos del Edgington-gate.

Sin embargo, lo más importante del episodio no es esto, sino la divertida y enternecedora relación entre una cada vez más cínica e implacable Sookie -sus brotes violentos son fascinantes- y un desamparado Eric, que deambula como un niño gigante tras el embrujo de Marnie -que, contrario a lo que yo teorizaba, no lo ha resucitado, aunque aún no está claro lo que ha sucedido. Eric es la imagen de la inocencia inadulterada, al menos hasta que saca los colmillos -pide perdón por ello, como por todo, y nosotros nos lo queremos comer- y a Sookie está claro que le gusta, le gusta mucho, y no puede ocultar su expresión de ternura y/o calentura cuando lo mira -le hace cosquillas al lavarle los pies y todos suspiramos al unísono con Sookie. Por fin se está explotando una relación que llevaba tiempo destinada a convertirse en una de las favoritas del universo True Blood. La química entre ambos es innegable, y lo que es mejor, forman un dúo cómico brillante. Ejemplos: “I know I’m a vampire, Snookie!” (Snookie>Sssssokie); “Don’t step on the rug!”) No obstante, ella sigue empecinada en que no será propiedad de Eric, pero cada vez lo dice con la boca más pequeña. Para proteger a Spike Eric ahora que es inofensivo, la Stackhouse acude a Alcide, quien ha vuelto con su antigua novia, la adicta al V, presuntamente rehabilitada. Sookie, visiblemente decepcionada -vaya, que es muy transparente la chica- retira su grito de ayuda y se marcha. En mi salón se pudo oír “¡Quítate la camisa ya!” y “¿qué sentido tiene que salga por fin Alcide si no se va a despelotar?” Pues eso.

Los shapeshifters paletos resultan ser una comunidad basada en el mito y la leyenda y nos cuentan la historia de sus antepasados, de unos tales Ghost Dad y Ghost Mom -o algo así, qué más da-, y de cómo necesitan un nuevo Papá para preservar su orgullosa estirpe. Todo esto envuelto en un halo de Matanza de Texas que podría perturbar y fascinar -es lo que pretende-, pero simplemente aburre. Además, la demencia de Crystal se me antoja absurda hasta para los cánones de True Blood. Solo la escena en la que Jason se despierta con la loca cabalgando sobre él y las paletas haciendo cola para ser inseminadas -una de ellas lleva un ramo de flores, adorable- logra impactar mínimamente.

Los demás personajes es lo que ocurre entre acto y acto protagonizado por Eric y Sookie: Sam y Tara se reencuentran, y él flirtea con ella sin saber que se ha cambiado de bando -Tara feliz y amable me da escalofríos. Tommy, el hermano de Sam -que empieza a despertar los instintos primarios de los espectadores más cachondos, como antes no estuviera bueno-, quiere aprovecharse de Maxine Fortenberry, para quien el chaval es un sustituto de su hijo, o una pieza más de su colección de muñecas, según como se vea. Sam se encarga de hacerle revisar su moral, algo que no servirá para nada, claro. Marnie -fabulosa Fiona Shaw- se las basta solita para invocar al más allá, lo que traerá consecuencias desastrosas sin duda. Pam y su hombrera, ambas cada vez más grandes. Nos conmueve enormemente la sumisión absoluta hacia su maker, Eric -a quien obedece ciegamente, por mucho que le cueste, por ejemplo, sonreír a Sookie. Lafayette acaba otra vez en el sótano de Fangtasia a merced de Pam -lágrimas de emoción y risas locas al ver de nuevo a la camarera que grita. Y volvemos, para terminar, a Eric y Sookie. El hada madrina de la camarera reaparece para llevársela, pero el vampiro lo evita al matarla. “If You Love Me, Why Am I Dyin’?” concluye como había comenzado, explotando la vis cómica de la pareja, con un breve diálogo para la posteridad:

Sookie: You just killed my Faerie-Godmother!
Eric:

Adelantos 2011-2012: Once Upon a Time

“Every story in this book actually happened,
you should know more than anyone”

En este repaso por lo que yo considero lo más destacado de la temporada televisiva 2011-12, estoy comprobando cómo las networks están dispuestas a correr mil y un riesgos en pos de una parrilla llena de estrenos originales y únicos -que como todos sabemos, acabarán siendo más de lo mismo en un 98%. Once Upon a Time es uno de los estrenos más interesantes de ABC, en gran parte porque es una otra serie que encajaría mejor en una cadena privada o especializada. Y esto supone un reto que a mí me resulta enormemente atractivo: lograr acercar los géneros más minoritarios al gran público.

Once Upon a Time cuenta la historia de un pequeño pueblo de Nueva Inglaterra, Storybrooke, que no es sino una dimensión paralela al mundo de las hadas donde habitan alguno de los personajes más conocidos de los cuentos, sin consciencia alguna de sus verdaderas identidades. La premisa recuerda enormemente al Fábulas, imprescindible cómic de Vertigo en el que los personajes de los cuentos de hadas conviven en una comunidad secreta en Nueva York, ocultando sus identidades a los mundanos. La serie de ABC parece combinar dos de las tendencias más importantes en el drama televisivo desde los noventa: el retrato coral de pequeñas comunidades y los grandes misterios llenos de giros y preguntas. No en vano, Once Upon a Time se publicita como “una serie de los guionistas de Lost“.

El reparto es uno de los mayores atractivos de la serie. Jennifer Morrison, antigua doctora al servicio de Gregory House, es la protagonista, la “elegida” para salvar el mundo de los cuentos y el mundo real. La serie cuenta además con Robert Carlyle -al que vimos hace poco en Stargate Universe-, y una de mis mayores obsesiones, Jamie Dornan. La presencia del modelo con ínfulas de actor garantiza mi fidelidad hasta que la serie acabe, sea cancelada, o como mínimo, hasta que su personaje -el sheriff del pueblo- muera. Lo cierto es que dejando a un lado los debates sobre la originalidad de la propuesta o la presencia de actores fetiche, Once Upon a Time no parece querer engañar al espectador. La serie será lo que parece, pura fantasía de irresistiblemente cutre factura SyFy para el disfrute de toda la familia, sin olvidar al masivo público geek. Estreno: 21 de octubre.

Adelantos 2011-2012: Terra Nova

“Welcome to paradise”

FOX arriesga. Y esa es una de las razones por las que a menudo sus series no funcionan de la manera esperada. Eso, y que la propia cadena no termina de confiar en el potencial de sus nuevas apuestas. Con Terra Nova pueden ocurrir dos cosas: que se convierta en el fenómeno televisivo del año -algo dudable, teniendo en cuenta la cantidad de sucedáneos de Lost ya desterrados de la memoria colectiva- o que fracase por no ser capaz de aguantar las exigencias de la ciencia ficción y su naturaleza de superproducción -me temo que la serie corre el riesgo de caer en el ridículo. Con suerte, puede que lo que FOX tenga preparado no sea más que una serie de aventuras sin más parafernalia que la acción más pura y el espectáculo de altísimo presupuesto, y que de esta manera, la serie atraiga a fieles con ganas de pasar un buen rato, sin más. Por tanto, cabe una tercera posibilidad: que Terra Nova se asiente como una apuesta sólida para toda la familia y que FOX la trate como tal.

Avalada por el Dios del género de aventuras, Steven Spielberg -en este caso, y como viene ocurriendo desde hace tiempo en televisión, solo una etiqueta- Terra Nova contará con 13 episodios iniciales, rodados en Australia el otoño pasado. La FOX encargó el lote completo, en lugar de un piloto, por obvias razones presupuestarias. Y por las mismas razones, su estreno en mayo de este año fue pospuesto hasta la nueva temporada otoñal, alterando considerablemente las expectativas y aumentando la impaciencia del personal. La historia de Terra Nova está ambientada inicialmente en la Tierra de 2149, cuando toda forma de vida se encuentra en peligro de extinción. Para salvar a la raza humana, la ciencia desarrolla un portal que permite viajar 85 millones de años atrás en el tiempo. Comienza así la colonización de Terra Nova, liderada por Jim Shannon -un insoportablemente guapo Jason O’Mara-, padre de familia barra héroe. La presencia de los dinosaurios -a ver cómo nos explican por qué viajar a esa era- hace la tarea más difícil. Suena estúpido, ¿verdad? Y quizás lo sea. Pero prefiero no juzgar antes de ver el primer episodio. Puede que nos llevemos una sorpresa.

Con ecos de Battlestar Galactica -colonias interespaciales-, Perdidos -ver plano de éxodo sacado directamente de la serie de Abrams-, Minority Report, A.I. Inteligencia Artificial -los diseños de producción de la serie recuerdan enormemente a ambas-, y por supuesto, Parque jurásico, Terra Nova se revela como una de las series más ambiciosas de la historia de la televisión norteamericana. Los efectos especiales jugarán un papel crucial en la suerte de la serie. Que no veamos apenas dinosaurios en el tráiler puede responder a la necesidad de crear expectativas, pero también a no generar prematuras reacciones negativas -el cuellilargo que aparece a la mitad me da muy mala espina. Sin embargo, lo más importante es contar con una historia que garantice la fidelidad del espectador, y el próximo 26 de septiembre comprobaremos si Terra Nova nos ofrece algo más que espectáculo visual y efectos digitales.

Adelantos 2011-2012: The New Girl

“I was going for like a hot farmer’s daughter kind of thing.
You know, like ‘oh, I’m going to go milk my cows”

Anteriormente titulada Chicks and Dicks -horrible título donde los haya-, The New Girl -aún más horrible- es una de las apuestas de FOX por las comedias buenrollistas de amigos veinte y treintañeros. Este género, por más que insistan las cadenas, está completamente acabado, a menos que se halle un revulsivo en forma de transgresión o reinvención que las vuelva a poner en el mapa -y no parece que haya intención. The New Girl, sin embargo, parece ser más que una comedia romántica de amiguetes en la gran ciudad. Es, ante todo, la serie de Zooey Deschanel. La fuerza y el irresistible encanto de la actriz son las bazas más importantes con las que cuenta The New Girl, que, si no fuera por su presencia, tendría menos interés que Jack y Jill.

La premisa de la serie es cuanto menos simple y perezosa. Jess (Deschanel) descubre que su novio le está siendo infiel y se marcha de casa. Acaba compartiendo piso con tres solteros cachondos -sobre todo uno-, que ven a Jess como una oportunidad perfecta para conocer chicas -en concreto modelos. Sin embargo, Jess convertirá sin querer a Nick, Schmidt y Coach en sus protectores. El trío pronto descubrirá que ella no es una chica cualquiera, que no es una chica normal. Ella es algo nuevo, algo único -bobalicona, payasa, inocente, maravillosa-, y eso parece compensar el gran esfuerzo que supone cuidar de ella. Juntos, cómo no, aprenderán muchas cosas sobre el amor, la amistad y la vida en general. Como debe ser.

A juzgar por el tráiler que lleva circulando ya tiempo, la serie de FOX parece dispuesta a descargar todo su peso en los hombros de la Deschanel, a sabiendas de que de otra manera, tendrían un batacazo seguro en sus manos. Y el oráculo televisivo me dice que es una apuesta segura. Si no, mirad el tráiler y atreveos a decirme que Zooey no grita “dadme my Emmy y mi Globo de Oro YA” en cada fotograma. The New Girl se estrena el 25 de septiembre, y creo que os debéis a vosotros mismos ver al menos el piloto. Si no estáis enamorados ya de Zooey, lo estaréis después de verla cantar “The Time of My Life”. Marry me, Zooey.

Adelantos 2011-2012: Pan Am

“It’s not you, it’s a promise of you”

Con esta entrada inauguro un especial por episodios dedicado a los estrenos televisivos más destacados en Estados Unidos de cara, o bien al otoño de 2011 o a la próxima mid-season (a primeros de 2012). Comienzo con una de las series que más expectación está causando, Pan Am.

La cadena generalista ABC, como todas las networks, manifiesta una clara tendencia a seguir los dictados de las imparables cadenas de cable y de pago. AMC se ha convertido en apenas tres años en una seria competidora para HBO, con productos del calibre de Breaking Bad, The Walking Dead, Rubicon y -sabíais adónde iba a parar-, la celebradísima Mad Men. En la tele todo se copia. Rara vez aparece una serie que se pueda considerar original y no una revisión, reinterpretación, vuelta de tuerca o directamente plagio. Y a pesar de eso, la calidad no tiene por qué ser esquiva. Es muy habitual adoptar estéticas punteras, seguir los postulados de las modas catódicas. Y esto es lo que ha hecho ABC con Pan Am, su serie sesentera.

Ambientada en la Nueva York de los sesenta, la serie se centra en las vidas de los trabajadores de la exitosa nueva aerolínea Pan Am. Las relaciones entre pilotos y azafatas serán el núcleo de las tramas, que por la naturaleza de la serie, se verán con toda seguridad salpicadas de debates acerca del papel de la mujer -y del hombre- en la sociedad. Mad Men ha puesto imposible destacar en este departamento, pero no cuesta darles un voto de confianza. Sobre todo teniendo en cuenta lo que podemos ver en el tráiler (al final de esta entrada). Las azafatas de Pan Am son las secretarias de Mad Men. Sumisión, palmadas en el culo y sueños de ocupar un lugar en la vida que no sea el de esposa esclavizada y mamá conejo. Quizás no les salga mal del todo.

Ya hemos comprobado que en televisión el girl power de los sesenta es quizás el que más fuerza tenga a la hora de hacer llegar el mensaje de emancipación femenina. ABC lo sabe y si el tráiler no engaña, parece que este aspecto va a ser bien explotado -“I’m not looking for a husband”; “People have underestimated me my entire life, and they’ve been wrong”. Sin embargo, siendo ABC, la serie corre el riesgo de estirarse demasiado y perderse exclusivamente en las relaciones entre personajes, desluciendo el conjunto y desvirtuando el mensaje.

Pan Am cuenta entre sus credenciales con gente involucrada en Urgencias y El ala oeste de la Casa Blanca, además del estreno como protagonista televisiva de la sobreactuada pero encantadora Christina Ricci. La serie se estrena el 25 de septiembre. Abrochaos los cinturones, vuelven continúan los sesenta.

True Blood, "You Smell Like Dinner" (4.02)

 

Esta noche tenemos nueva dosis de sangre fresca, y antes de consumirla y perder los sentidos, permitid que os cuente mis impresiones sobre el episodio 4.02 de True Blood. He oído y leído varias opiniones que coinciden en señalar que “You Smell Like Dinner” es más divertido y ágil que el estreno de la semana anterior. Es posible, sobre todo si tenemos en cuenta que “She’s Not There” servía de introducción a un gran número de nuevas tramas, y que la acción en True Blood suele necesitar de un calentamiento previo. Sin embargo, creo que ambos episodios dan la talla con creces, y cubren de sobra, y por igual, las garantías de la marca True Blood.

Los cambios tras la larga ausencia de Sookie en Bon Temps no tardan mucho en ser asimilados. Es más, ya desde el segundo episodio se comienzan a rellenar los ocho meses que han transcurrido desde el final de la tercera temporada. Y como no podía ser de otra manera, los flash-backs no se hacen esperar. Bill Compton protagoniza los de este episodio, que nos cuentan detalladamente cómo llegó a ser rey de Louisiana. Y ya de paso nos dan a conocer un poco más a Nan Flanagan, la portavoz de la American Vampire League, y un personaje al que se debería sacar mucho más jugo. La doble moral de Flanagan no es mucho menos reprochable que la de los anti-vampiros, y sin embargo, hay algo en ella que me gusta, y que me haría darle mi voto en cualquier elección. En un flash-back en el que Bill se disfraza de Spike punk (Buffy), presenciamos cómo la portavoz se garantiza la participación del vampiro en su plan -Bill, de naturaleza menos violenta y viciosa de lo normal en su especie, es perfecto para la burocracia. Flanagan pretende tambalear los cimientos de la población vampifóbica desde dentro y así lograr la verdadera asimilación de los vampiros en la sociedad. Sus métodos son cuanto menos dudables. Pero al menos su objetivo es honorable -o eso parece. La muerte de la anterior regente de Louisiana coloca a Bill en el trono. Sophie-Ann muere durante un breve flash-back. ¿Se le ha dado la muerte que merecía el personaje? Probablemente sí. Es True Blood. La gente muere de repente. Y muere mucho. No hay por qué hacer un acontecimiento de ello.

Esas son quizás las escenas más centrales del episodio a lo que probablemente será el arco argumental más importante de la temporada. Pero no hay desperdicio alguno en el resto de subtramas. Tara regresa a Bon Temps, más segura de sí misma, en control absoluto de sus brotes violentos y su carácter conflictivo -canalizado a través de la lucha en jaulas, no lo olvidemos- y con el pelo muy largo -intentemos juntos borrar a la Tara champiñón de nuestras mentes. Sookie, que tiene demasiadas cosas en la cabeza, pero a la que no le falta educación, se da cuenta, y se alegra por ella. Sin embargo -y esto puede ser algo completamente personal- la química entre ambas es nula. Sus escenas siempre me parecieron forzadas y antinaturales, y su reencuentro en este episodio me parece una buena muestra de ello. No ocurre así con Lafayette, con quien Tara funciona mucho mejor. El recién descubierto mago asiste a su segunda reunión de brujería acompañado de su novio y su prima. En ella, la señora Marnie -probablemente el personajazo de la temporada, la loca más loca de entre los locos-, pretende resucitar a un humano. De nuevo, Tara, sin comerlo ni beberlo, se ve metida de lleno en serios problemas con el mundo de los muertos. Como en el episodio anterior, Lafayette vuelve a desatar el gran poder que lleva dentro. Si en Buffy la magia de Willow iba cobrando fuerza progresivamente, en True Blood no hay tiempo para mover máquinas expendedoras de chocolatinas con la mente. Nos saltamos un par de temporadas de evolución de personaje, y nos vamos directamente a resucitar a los muertos. Y oye, ¿por qué no?

Hoyt y Jessica están viviendo su (500) días juntos particular. Y ya están en la parte chunga. Hace unos meses, si Jessica le hubiera pedido las llaves a Hoyt, este se las habría dado con la boca y a cuatro patas. Si se las pide hoy, las deja caer, sin ni siquiera mirarla a ella, y si se caen al suelo, no se molesta en recogerlas. Y ella, donde antes veía pureza, amor y compromiso, ahora ve irracional rechazo a su especie. Jessica busca motivos para marcharse a Fangtasia a seguir el consejo de Pam, y los encuentra. Hoyt tardará poco en quejarse de la risa tonta de Jessica. Y Jessica le dirá pronto a Hoyt que odia su corte de pelo.

Por último, Sam y su hermano llegan a un acuerdo -en bolas, gracias- con el que dar una oportunidad a su relación fraternal. Por su parte, Sam tiene una nueva novia -¡es papi de L Word!-, y se supone que nos tiene que resultar misteriosa e interesante, pero me da la impresión de que solo se lo parece a Sam. Arlene sigue obsesionada con la heredada naturaleza
homicida de su bebé -risas garantizadas-, pero en este episodio empezamos a considerar la posibilidad de que quizás Arlene tenga razón después de todo. Fuera de Bon Temps, Jason sigue secuestrado. Lo que gusta un secuestro en True Blood, y lo que tarda el personal en echar de menos al secuestrado. Crystal revela a Jason por qué está atado en la cama -con la camisa abierta, gracias-, y lo que sigue es una de las escenas más desconcertantes de lo que llevamos de serie: dos panteras cortejando -como felinos que son, a mordiscos- al hermano de Sookie. Y mientras, ella ajena a todo esto. Porque bastante tiene con que Eric Northman ande detrás de ella para hacerla suya, oficialmente. Sookie duda -más motivos para que la gente siga odiándola y llamándola tonta-, y sin embargo, las circunstancias pueden ayudarla a tomar una decisión. La sesión de espiritismo de Marnie parece haber devuelto a la vida a Eric, a quien Sookie encuentra -sin camiseta, gracias- como si del Spike (de nuevo, Buffy) con alma de la séptima temporada se tratase. Después de todo, quizás ahora sea Eric el que deba refugiarse bajo la protección de Sookie, y no al revés. Teniendo en cuenta la cara de decepción, e incluso cierre, de Sookie al visitar a un poscoital Bill -gracias por enseñarnos el culo en el “durante”- en su nueva mansión, el romance está garantizado.

Y a modo de posdata, Pam de Beaufort. Es decir, ¡PAM! Y una sola frase: “Are we girls now?” Pam for President. Pam for Queen!

Futurama, sesión "doble": "Neutopia" y "Benderama"

Para los despistados que aún no se hayan enterado, Futurama ha vuelto. Comedy Central, la que es desde el año pasado la nueva casa de la serie de Matt Groening, está estrenando los nuevos episodios de la sexta temporada estos días. O de la séptima, depende de cómo los contemos. O la octava si consultamos TV.com o Amazon. Y es que existe cierta confusión a la hora de organizar los episodios de la serie. Veamos, la temporada anterior -la primera tras la cancelación- se compiló bajo el título Futurama: Volume 5, y esta nueva tanda de episodios se organizará como Volume 6, a pesar de conformar la sexta temporada junto al volumen anterior. El lento ritmo de trabajo de una serie de animación de estas características obliga a que, a pesar del orden de producción, la emisión de las temporadas se dilaten en el tiempo. Así, el parón de mitad de temporada ha durado exactamente un año. Es más enrevesado que muchos de los episodios de la propia serie. Y la verdad es que lo único que importa es que la tripulación del Planet Express ha regresado. Y podríamos decir que vuelven más locos que nunca. Pero lo cierto es que en realidad vuelven exactamente igual que siempre.

“Neutopia” (6.14 en orden de emisión, 6.20 nº de producción) sigue la estela de los anteriores episodios de la temporada, con chistes muy subidos de tono, los mohínes más característicos de los personajes y giros de guión que ocurren a la velocidad de la luz. El episodio es una sátira, algo menos elaborada que de costumbre, acerca del sexismo y las diferencias de género. La vulgaridad y la exquisitez de la comedia se condensan en veinte minutos saturados de chistes -como siempre cubriendo el rango completo que va desde lo más rastrero a lo más fino- que simplifican la guerra de los sexos y la retratan como la suprema estupidez que es.

Como ya se ha comprobado en muchas ocasiones, Futurama muestra claramente un gusto por las tramas de doppelgängers y otras variaciones del yo -motivos clásicos de la ciencia ficción. Los coleccionistas nos frotamos las manos con la posibilidad de figuras variantes de los personajes con los sexos invertidos, como ya ocurrió con los personajes del Universo 1 (“The Farnsworth Paradox”), el New Justice Team (“Less Than Hero”) o Bender de madera (“Obsoletely Fabulous”). En el caso de “Neutopia” podemos ver a todos los protagonistas, más los secundarios habituales, con sus sexos cambiados. La simplificación es tal que la crítica al episodio, por evidente, es innecesaria e insostenible. [Bender hace fotos eróticas de las chicas del Planet Express lavando la nave en bikini, pero ellas no pueden evitar limpiar la nave de verdad, en vez de posar. /Bender: Stop actually washing and play with the sponges. Leela: But the ship is dirty. Bender: Whatever, I run out of film an hour ago./ Bravo]. Si acaso se puede reprochar a los guionistas que no se esforzasen un poco por rallar la superficie algo más, aunque quizás de ser así no nos habríamos reído tanto con los chistes machistas. El humor de Futurama es cada vez más bestia, estúpido y primario y aunque se echa de menos la sofisticación de su etapa anterior, hay algo que sigue intacto: la capacidad para hacer reír a carcajadas .

No ocurre así con el segundo episodio, “Benderama” (6.15/6.17), cuya premisa responde a la ya mencionada tendencia a jugar con variaciones de los personajes, pero sin aprovechar del todo las posibilidades. En esta ocasión, Bender se traga una máquina multiplicadora de materia del Profesor Farnsworth y crea duplicados de sí mismo a menor tamaño que a su vez van multiplicándose, hasta convertirse en una marea de bender-léculas que amenazan con destruir la Tierra. Personalmente, opino que el humor de Bender no es el plato fuerte de Futurama, y sin embargo, funciona sorprendentemente bien magnificado por los duplicados del robot. Uno de los mejores momentos de “Benderama” es el bullying del robot original más sus dos primeras copias al gigante con acné: “You so ugly, you cracked the daily mirror. It’s a newspaper!” Por lo demás, el episodio transcurre entre escenas de transición sin interés y chistes faltos de inspiración. “Benderama”, aún siendo un buen episodio, es uno de esos ejemplos de la irregularidad de la serie de Groening, capaz de alcanzar cotas de brillantez altísimas, y también de aburrir soberanamente. Por último, la serie alcanza un nuevo bajo en lo que a chistes de mal gusto se refiere, con Bender bebiéndose el agua sucia de la bañera de Farnsworth, añadiendo que sabe a coñac y escroto de anciano. ¿Me río o vomito?

Y así comienza/continúa la nueva temporada de Futurama, vaticinando lo que viene siendo ya habitual, un puñado de episodios geniales y otros tantos más olvidables, sin descuidar nunca los violentos giros de guión marca de la casa, el gusto por lo extremo, el humor visto y no visto, y la inalterable -aunque duplicable- genialidad de sus protagonistas. Y por supuesto, nos sabrá a poco. Ojalá Groening inventara algo -¿una máquina multiplicadora de chinos para el taller? ¿más chinos, y punto?- para tener más episodios al año.