True Blood: La locura continua

El verano ha acabado oficialmente. El pasado domingo se emitía el final de la tercera temporada de True Blood, la serie que ha marcado el ritmo seriéfilo durante los últimos veranos. Tras doce episodios altamente irregulares, la temporada se despide con un final correcto que contiene las dosis justas de diversión y emoción, y que sin embargo pone de manifiesto los muchos puntos flacos de la serie.

Para empezar, es imposible calzar en un episodio de 50 minutos aproximadamente un desorbitado número de tramas principales y secundarias. Ese es uno de los defectos de True Blood, su extenso reparto de secundarios, a los que a veces se les presta más atención de la debida. Claro que si nos paramos a pensarlo, son los secundarios, como sucede en tantas otras series, los que insuflan verdadera vida a la serie, y en este caso los que compensan el sopor que provocan personajes principales como Bill y Eric por ejemplo. Y ahí reside otro de los problemas de la temporada, en los personajes principales y las tramas en las que han estado involucrados esta temporada. No sé si el defecto se encuentra en las novelas en las que se basa la serie o en una mal tratamiento de los personajes, pero todos los habitantes de Bon Temps han llegado a un punto muerto. Por suerte, algunos personajes parecen hacer algo al respecto: Sookie desinvita a Bill cuando descubre que su amor no es obra del destino y Tara se marcha de Bon Temps dispuesta a dejar de sufrir. Claro que esto no conllevará cambio alguno. Sookie seguirá enamorada de Bill y nosotros tendremos que seguir aguantando los pucheros de Tara.

Jason sigue divirtiendo, pero Crystal -con diferencia, el peor personaje de la temporada- ha estropeado su trama. Sam descubre la última traición de su hermano y sale tras él -su relación podría ser interesante, pero por ahora no lo es-. Jessica y Hoyt se van a vivir juntos, aportando, como de costumbre, las notas más amables a la serie -aún no aburren, pero podrían hacerlo pronto-. Terry hace competencia a la adorabilidad de Jessica y Hoyt llorando porque no abarca lo feliz que es y la suerte que tiene -pero a nadie le importa-. Lafayette tiene visiones y Jesús le confiesa que es un brujo, a lo que él responde con una de las mejores frases del episodio: “You’re a witch who’s a nurse who’s a dude”. Y Alcide regresa, pero no recuerdo si hace algo destacable. Supongo que no.

Alan Ball se encarga una y otra vez de advertirnos que la serie está hecha para divertir, sin ninguna pretensión más allá de esto. De acuerdo, lo asumimos y [muchos de nosotros] conseguimos disfrutar True Blood por lo que es: una locura desfasada, excesiva y maravillosamente camp. Sin embargo, llega un momento en el que esta excusa para defender la serie se queda obsoleta, y necesitamos algo más. Necesitamos personajes que vayan a alguna parte, necesitamos sensación de cierre alguna que otra vez, necesitamos que los personajes sean interesantes. Por desgracia, no hemos obtenido nada de esto en la tercera temporada de True Blood.

“Evil Is Going On” resume perfectamente qué es True Blood: ocasionales momentos épicos dentro de una historia altamente fragmentada que va constantemente a la deriva. Es decir, una serie de usar y tirar. Esto no es del todo negativo, ya hemos dicho que cuando True Blood consigue divertir, lo hace a lo grande, y son precisamente esos momentos los que hacen que la serie merezca la pena. Eso y el ocasional secundario que eleva el grado de locura hasta cotas insospechadas. Si en la segunda temporada, la retorcida y desconcertante demencia de MaryAnn provocaba los mayores OMFGs, en esta, la revelación ha sido Russell Edgington, el terrorista con más clase. Su “Now, time for the weather! Tiffany?” es uno de esos momentos a los que me refería, auténticos fenómenos en Internet, memes que se generan a razón de dos o tres por episodio. En “Evil Is Going On” es una desquiciada Sookie la que hace sombra a un Russell en las últimas y nos brinda los momentos más desternillantes: su risa maligna mientras tira a Talbot al triturador de basura y su “You Watch Your Fucking Language!”. La locura de Sookie -una cada vez más grande Anna Paquin- es para mí uno de los mayores atractivos de la serie, razón de sobra para seguir disfrutando.

No podemos negarle el poder de fascinación que ejerce la serie en la red, una de las razones principales por las que True Blood atrae a una audiencia cada vez mayor. Claro que como ocurre con todas las modas en Internet, es muy probable que la serie de Ball sea rápidamente olvidada una vez termine. Y esto, al fin y al cabo, forma parte de su naturaleza. “Evil Is Going On” deja abiertas demasiadas tramas, haciendo que más que a un clímax de final de temporada estemos asistiendo a un episodio de la mitad. Para saber qué ocurre tras los numerosos cliffhangers del episodio, habrá que esperar otros nueve meses. Y para mí, al contrario que ocurrió después de las dos temporadas anteriores, no serán tan largos.

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Comentarios (3)

 

  1. devilniced dice:

    Para mi TB es esa serie de verano que veo, me entretiene a veces y justo después de terminarla, me olvido completamente de ella. No deseo su vuelta, no me importa nada.. y cuando vuelve, la engancho de nuevo.Esta temporada ha sido muy muy muy mala en comparación al resto. Alcide (para los ojos) y los vampiros psicóticos han sido mi punto fuerte.

  2. QueerDog dice:

    Completamente de acuerdo con casi todo lo que has escrito.Para mi esta temporada ha sido un poco un bajón de calidad en general, pero con altibajos (ha tenido momentos muy épicos). Y realmente ayer cuando veía el capítulo no sentía que hubiera ninguna emoción…estaba todo como "parado". El único momento de OMFG fue cuando Bill tiró a Eric al cemento, y ya. Me jode un poco que estén toda la temporada haciendonos creer que se va a liar una guerra parda entre humanos-hombres lobo-vampiros, y luego el final sea tan avainillado. Peor bueno veré la 4ª igual xD porque los buenos momentos no nos los quitará nadie (espero)PD: soy hugo roldanov xD

  3. davidlastra dice:

    Este final de temporada recupera el tono a lo Twin Peaks que querían dar desde un primer momento a la serie. Claro, ahora todos están locos… la cuarta será confirmación de True Blood como basura verdadera.

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