Hangin’ in the Treme

Si hace poco hablábamos del realismo y la intemporalidad a propósito de Nurse Jackie, esta idea alcanza su máxima expresión en la más reciente obra maestra de HBO, Treme. Lo de Treme es hiperrealismo absoluto comparado con series como la de Showtime. Cada episodio dura unos sesenta minutos -excepto primero y último-, y a pesar de transmitir a menudo ideas completas y cohesivas -incluso presentando ocasionalmente tintes episódicos-, parece comenzar y concluir en instantes aleatorios de la vida de algún personaje, aportando esa lograda sensación de realidad y potenciando la conexión y el compromiso con los personajes. A esto también ayuda que la primera temporada haya contado solo con diez episodios y confirma que, a pesar de saber a poco si la serie es de calidad, el reducido número de episodios de las series de cable, en contraste con las cadenas generalistas, beneficia enormemente al modo de contar la historia. En este sentido, los diez episodios de Treme componen un relato absolutamente perfecto y redondo, en el que se agradece cada minuto de cada episodio, y nada sobra -casi se antoja innecesaria una continuación, aunque si Simon quiere contar más, es porque hay más que contar.

Muchas veces se ha aludido a Glee cuando se ha hablado de a Treme. A pesar de que el asunto esté trillado, necesito detenerme brevemente en esta comparación a priori forzada. Mientras Glee pone de moda el musical en televisión -o más bien prolonga y estiliza el fenómeno High School Musical repitiendo el argumento de Popular- la HBO ha realizado, casi sin que nadie se dé cuenta, la serie musical definitiva. Muchos encuentran problemas a la hora de clasificar Treme como un musical, puesto que la música parece más un acompañamiento que una herramienta para narrar la historia. Sin embargo, solo hay que detenerse un instante a pensar en el papel de la música en la serie para darse cuenta de que este argumento cae por su propio peso. Treme es un musical. Es también -y quizás principalmente- un drama, pero es un hecho que las canciones, a pesar de no ser consideradas ‘números’, nos hablan de Nueva Orleans, de sus habitantes y de su identidad de la misma manera que los diálogos y las historias de los personajes.

Treme cuenta con un gran crisol de personajes que, a través de un ecléctico conjunto de historias, nos viene a hablar de lo mismo: la pérdida y la supervivencia tras ella. Todas las vidas de los personajes están afectadas en mayor o menor medida por la gran pérdida colectiva de la ciudad de Nueva Orleans tras el huracán Katrina, pero cada uno de ellos se enfrenta a una pérdida personal que Simon utiliza para construir un relato ramificado del que constantemente subyace la idea de la reconstrucción de la ciudad y de uno mismo; ya sea mostrándonos la pérdida del negocio de Janette, la desesperada búsqueda de Ladonna para encontrar a su hermano perdido tras el huracán o la cruzada de Creighton por que la ciudad deje de ser ignorada. Casi siempre, y a pesar de los constantes varapalos que se llevan los personajes -y que el espectador sufre en sus carnes-, habrá una luz al final del túnel, puesto que el optimismo y la fuerza -simbolizados por la incondicional persistencia de las tradiciones, el color de las fiestas, y la música de Nueva Orleans- irán un paso más adelantados que la tristeza y el dolor, por mucho que cueste -como el desfile musical tras el funeral de Daymo que cierra la temporada por todo lo alto. Por ello, Janette -y su eterna sonrisa- pondrá en marcha un negocio de comida ambulante para abastecer a las numerosas fiestas callejeras de la ciudad poco después de cerrar su restaurante, Davis se enfrascará en una divertida carrera musical contra las injusticias cometidas tras el huracán y Ladonna pospondrá dar la noticia de la muerte de su hermano para asistir al Mardi Grass. A pesar de contarnos la historia de alguien que no consigue sobrevivir a esta pérdida, Cray, Treme concluye su primera temporada como una desgarradora celebración de la vida, y supone además una de las historias mejor contadas de los últimos años, en cualquier medio. Ese flashback y las últimas escenas del episodio, en las que la realidad se apodera completamente del relato, lo confirman.

Como adelantaba antes, el segundo tema principal de Treme es sin duda la identidad de Nueva Orleans, y no solo tras el desastre, sino también antes de él. La primera mitad de la serie está más centrada en mostrar cómo la ciudad de Nueva Orleans es percibida por los ojos foráneos, ya sea a través de los turistas que se paran a escuchar a los músicos ambulantes -y a los que hay que tener contentos tocando para ellos las canciones más emblemáticas del sonido New Orleans- o de un genial personaje como Koichi Toyama, japonés fan del jazz con un conocimiento enciclopédico de toda la música creada en la ciudad. Su intervención en “Shame, Shame, Shame” (1.05) y su posterior regreso en “All on a Mardi Grass Day” (1.08) simboliza las diferencias en la percepción de una ciudad entre autóctonos y visitantes.

La experiencia del Katrina reforzará la necesidad de protección de la identidad de Nueva Orleans, y en Treme esta labor la llevan a cabo todos los personajes, pero sobre todo es Cray -interpretado por un futuramente multipremiado John Goodman- el que consigue hacer que la voz de Nueva Orleans se oiga en un mundo que ha decicido ignorar la tragedia de la ciudad, focalizando su atención en eventos más difundidos por los medios como el 11-S. Davis, por su parte, se encarga de reforzar esta idea, oponiendo los clichés sobre la ciudad de Nueva York -el desfile de Acción de Gracias, hombres trajeados-, a la autenticidad de su ciudad, que ofrece una experiencia más real -y que usará para convencer a Janette de que no se marche, en una de esas tramas cliché que en esta ocasión no podría ser de otra manera. Estos dos personajes serán los principales embajadores de una ciudad que necesita representación y reafirmación urgentemente, que debe sobrevivir y reconstruirse siguiendo los preceptos que cimentaron y consolidaron su identidad.

David Simon confirma con estos primeros diez episodios de Treme lo que llevamos vaticinando varios años ya: es en la televisión -norteamericana- donde se encuentran hoy en día las mejores historias, y lo que es más importante, es en este medio donde se cuentan mejor.

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Comentarios (3)

 

  1. inquiline dice:

    Pues bueno, que poco queda por añadir. Una genialidad.Creo que es el momento de que te pongas con The corner y justamente después con The wire. La cuarta temporada de esta última es lo mejor que se ha hecho nunca y ya estás tardando.

  2. satrian dice:

    Que primera temporada más redonda, emocionante y emotiva, música sublime, la comida y el ambiente de Nueva Orleans, de nuevo David Simon nos descubre la otra vida de una ciudad tras el Baltimore de The Wire.

  3. Anonymous dice:

    Estimado blogger, visité tu blog y está excelente, me encantaría enlazarte en mis sitios webs. Y por mi parte te pediría un enlace hacia mi web y asi beneficiar ambos blogs con mas visitas.Espero tu Respuesta.Un cordial saludoanabelenn24@gmail.com

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