Showtime y las mujeres II: United States of Tara

Cuando me enteré de que Diablo Cody preparaba una serie de televisión para Showtime cargué las escopetas al instante. No me equivocaba en mis prejuicios hacia esta señorita después de ver unos cuantos episodios de United States of Tara: artificiosidad, referencias culturales metidas con calzador y un discurso altamente autoindulgente. Me costó poco reconocer a la guionista de Juno en los diálogos de US of Tara, y por tanto, suponer que la serie no tenía mucho que ofrecerme. Pocas veces me he alegrado de estar equivocado. Si bien la primera temporada continuó ofreciendo lo peor de la autocomplaciente Cody, fue fácil obviarlo en favor de una química excelente entre los personajes y una historia cada vez más emotiva y absorbente. La segunda temporada, a pesar de no empezar con buen pie, ha consolidado la serie como una de las mejores comedias de la televisión actual.

El secreto de US of Tara radica en su completo dominio de las emociones y en haber encontrado un equilibrio perfecto entre las situaciones más excéntricas y los momentos de cotidianeidad más mundanos y costumbristas -un punto en común con Nurse Jackie. Eso, y el hecho de que cada episodio garantice alguna que otra carcajada, hacen de US of Tara una comedia exquisita que no solo asegura media hora de ‘sana’ diversión a la semana, sino que además ofrece un precioso discurso sobre la familia y las relaciones. Se trata de la nueva comedia televisiva, que viene gestándose desde hace unos años. La era de las risas enlatadas dio paso a un tipo de comedias que además de ganar en calidad técnica, bebían de los dramas televisivos, hibridando géneros y encontrando la mayor complicidad con el espectador, haciéndonos reír de las desgracias y llorar con momentos en apariencia cómicos. US of Tara podría considerarse epítome de este tipo de dramedia, invitando a la reflexión sobre la naturaleza humana, haciendo que nos riamos de la vida, y de nosotros mismos.

La segunda temporada de US of Tara ha afianzado a los miembros de la familia Gregson como algunos de los mejores personajes de la temporada televisiva. Empezando por Tara, se agradece que en esta temporada sus otras personalidades no hayan tenido tanta presencia escénica -a mí Toni Colette me satura, la verdad. La vida de la familia sigue girando en torno a la enfermedad de Tara, pero es interesante comprobar cómo es posible explorarla sin necesidad de decicar capítulos completos a un alter. Si la primera temporada sirvió para dar a conocer a todos sus estados unidos, esta se ha centrado en explorar en mayor medida la identidad de Tara. Hemos visto aflorar con más fuerza una personalidad que en la temporada pasada quedaba eclipsada e inexplorada por la presencia de los alters. Lo más curioso es que la búsqueda de Tara para encontrar un origen a su problema ha resultado en la aparición de otras dos personalidades -Shoshanna y Chicken-, y aún así, la superpoblación de alters no ha afectado negativamente a la historia. Al contrario.

Al igual que en Nurse Jackie, la importancia de un buen plantel de secundarios en US of Tara es capital. Si en la serie de la enfermera encontramos secundarios antológicos como Zoey, O’Hara o Akalitus, US of Tara no presenta déficit de personajes geniales para acompañar a la protagonista. Destacan Kate y Charmaine. La primera se ha ganado el beneplácito de muchos espectadores que la ignoraron en la anterior temporada. La hija mayor de Tara y Max ha protagonizado este año las tramas más marcianas, pero gracias a ellas, hemos asistido a un -original- proceso de maduración que nos ha hecho reflexionar sobre el importante -y a veces exclusivo- papel de los demás en la formación de nuestra identidad. En una escena del episodio 2.11, Tara aconseja a su hija que no se olvide de ser ella misma, a lo que Kate contesta “ja, ja, y ja”. Es difícil ser uno mismo cuando aún no se es realmente nadie, y cuando la figura de referencia más cercana es una mujer con trastorno de personalidad múltiple. La poderosa unión de esta familia se pone de manifiesto en las relaciones domésticas. US of Tara logra retratar a la perfección esos momentos en los que el amor al prójimo se hace evidente a pesar de no manifestarse explícitamente. Lo hace cada vez que Marshall se sienta en la cama de su hermana, cada vez que Kate llama Moosh Moosh o cualquier otro apodo a su hermano, o con una sonrisa de una madre enferma a sus hijos en la cocina, tras un día sin saber nada de ellos. Y también cada vez que la increíble Charmaine entra en escena -lluvia de premios para Rosemarie DeWitt, por favor. Su descorazonador deseo de normalidad se ve truncado por la gran influencia -y dependencia- de la familia de su hermana en su vida. Charmaine representa sin embargo la absoluta naturalidad y la resignación en una situación tan complicada como la de los Gregson, una familia que no viene sino a representar de manera hiperbólica las disfuncionalidades de todas las familias.

Partiendo de la supuesta recuperación de Tara al principio de la temporada, hemos asistido a una progresiva degeneración, excelentemente expuesta, del personaje. Se ha explorado en mayor medida la figura del marido perfecto, Max, que se ha convertido en algo más que un consorte/enfermero de Tara. Ya comprobamos en la primera temporada cómo la enfermedad de Tara afecta a su marido, pero ha sido en esta cuando hemos asistido verdaderamente a las consecuencias de una vida como la suya. Max ha conocido el límite de su resistencia, ha dudado de la identidad de su mujer -me pareció genial que Max no estuviera seguro de si Tara era Tara o un nuevo alter– y ha cometido un gran error. Después de presenciar y arbitrar los momentos más difíciles de su mujer -recordemos el increíble episodio “Torando”, en el que Tara se convierte en un medley de sus personalidades o la presencia de Chicken en la boda de Charmaine-, Max llega a una conmovedora conclusión:

“I wish it’d been us getting married today. I’d stand up in front of all these people and I’d say “I love this woman!” Then I’d look in your eyes and I’d say, “if you’re Tara, I’ll be Max. But if you’re Gimme, I’ll be gotcha. And if you’re Buck, I’ll be your bike. If you’re Alice, I’ll be your astronaut. And I’d carry Chicken to the car, even though I knew she was pretending to be asleep”

US of Tara nos invita a pasar de la carcajada al puchero, y lo hace como si no le costase nada. Encontrar el equilibrio perfecto entre comedia y drama parece ser algo fácil si tenemos en cuenta la cada vez más habitual tendencia a hibridar ambas en la televisión norteamericana, pero pocas series consiguen una armonía tan perfecta como US of Tara, sin duda, la mejor serie de Showtime hasta la fecha.

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Comentarios (2)

 

  1. Pocoyó dice:

    Me gusta MUCHO todo el artículo. Todo todo y todo lo que dices.Eso sí, a mí la temporada me ha encantado desde el principio, ya lo sabes.

  2. Bertoff dice:

    mi comentario podría ser identico al de Pocoyó, pero como ya está escrito pues me lo ahorro yo! xDViva las dramedias y las dislegrias que nos dan!!!A mi esta segunda temporada maravillosa me ha ayudado a amar a todos los personajes, incluyendo precisamente a los que tu dices, Kate y Charmaine que pasaron por la primera temporada sin pena ni gloria (para mi).Las escenas Tara/Charmaine me ponían los pelos de punta por la complicidad que se podía encontrar en ellas. No se donde lo dije ya pero lo repito, si ahora mismo tuviera que elegir mi personaje favorito sencillamente no podría.Por cierto, sabes cuál es la canción que sonaba al final de la finale??

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