Showtime y las mujeres I: Nurse Jackie

Showtime lleva años forjándose una identidad a base de series impactantes, arriesgadas y en las que la diversión y el entretenimiento más puro y desenfadado parece ser la tónica principal. A pesar de contar con algún drama de éxito respetado por la crítica –Dexter-, es curioso comprobar cómo las comedias de la cadena le están otorgando sus mayores éxitos creativos, y han acabado por desarrollar una interesante imagen de marca. Más destacable es aún que la mayoría de estas comedias nos cuenten las historias de mujeres de mediana edad, madres con problemas bigger than life que luchan por proteger a sus familias y que los daños colaterales de sus cruzadas internas sean mínimos. Las señoras mandan en Showtime, y las grandes actrices de Hollywood saben que esta casa se ha convertido en uno de los mejores escaparates para demostrar que el mito de que las actrices de más de cuarenta no tienen papeles en el cine no es extrapolable a la televisión. La enorme MaryLouiseParker sembró el camino con la hilarante Weeds, a la que siguieron dos estrenos la temporada pasada, Nurse Jackie y United States of Tara –convertidos en una acertada sesión doble este año. Tras el fin de temporada de estas dos últimas, Parker tomará el relevo y a ella se le une Laura Linney con The Big C.

Nurse Jackie era para mí la más floja de las comedias femeninas de Showtime -compararla con el desastre que es Californication sería injusto. En esta temporada, la serie de la enfermera drogadicta no solo ha terminado por conquistarme, sino que ha hecho que aumente considerablemente mi respeto por una cadena de televisión que siempre se ganó mis más enfervorecidas críticas. Nurse Jackie nunca ha mostrado interés por el espectáculo sexual y violento de otras series made in Showtime -algo no necesariamente negativo en esencia-, sino que más bien se ha construido en base a la cotidianeidad del hogar y del trabajo, siendo una de esas historias que a ratos parecen no estar contando nada, sino simplemente mostrando un fragmento de las vidas de unos personajes. Esto me sedujo en principio, porque estaba un poco harto de tramas extravagantes y personajes siempre al borde de a caricatura más exagerada. Sin embargo, me costó encontrar lo suficientemente interesante a los personajes de Nurse Jackie. Algunos me resultaban simpáticos, pero la mayoría me dejaban completamente indiferente y hacían que me preguntase si estaba interesado en saber de sus vidas. Por suerte, esta segunda temporada ha hecho que adore a todos los personajes, con dos excepciones -y a la vez, con varios matices.

En primer lugar, Jackie. Y en segundo Eddie, pero no creo que sea necesario explicar por qué odio a este personaje y su repugnante omnipresencia. Mejor hablemos de Jackie. Es una faena cuando el protagonista de una serie te cae mal. Mi problema con Jackie no es su moral, no la odio por engañar a todo el mundo -y en especial a su marido perfecto- es su actitud chulesca y sobrada lo que me irrita. Soy consciente de que es algo personal, pero suelo tener problemas con este tipo de personajes, los House de la vida -sí, la comparación es necesaria, por desgracia- que hacen de la bordería y el sarcasmo un arte. Me cansan, sencillamente, no me hacen ni un poco de gracia. Sin embargo, este es un problema menor que por suerte es sorteable. Una vez acostumbrado a Jackie, una vez aceptada, solo me queda disfrutar de todo lo que hay a su alrededor.

Los secundarios de Nurse Jackie han alcanzado otro nivel durante esta segunda temporada. Zoey es quizás la que ha permanecido más invariable, pero puede que esto se deba a que ella fue genial desde su primera escena. Por el contrario, la Dra. O’Hara se ha convertido en un personaje muy interesante y rico en matices. Su vulnerabilidad ha sido explorada desde varios puntos de vista, -muy brevemente- con su relación con la reportera interpretada por Julia Ormond o a través de su generosidad con Jackie, a la que confiesa que es su razón principal para ir a trabajar -hasta organiza sus turnos para coincidir siempre con su mejor amiga; adorable. No es que O’Hara no fuera de esta manera en la primera temporada. Estas características formaban parte de su personalidad, aunque tardaron en aflorar. Pero en esta temporada, Eve Best ha conseguido construir un personaje mucho más completo, gracias a una descarga del componente paródico en su personaje -en la temporada pasada solo abría la boca para hablar de ropa o recordar a todos lo rica que es. Por otra parte, los lazos entre personajes se han estrechado, y es emocionante comprobarlo, habitualmente a través de escenas donde prima la sutileza, el detallismo y la emotividad de los momentos más cotidianos. Cualquier gesto de cariño entre estos personajes resulta altamente conmovedor.

Y qué decir de la inconmensurable Gloria Akalitus. Demasiado, por lo tanto, dejémoslo en un “Te amo, Gloria”.

Si en Queer as Folk todo el mundo es gay, en The L Word no hay apenas mujeres hetero, y en Dexter todo el mundo está a favor de la pena de muerte, en Nurse Jackie, los enfermeros son siempre mejores y salvan a más pacientes que los propios doctores. Esta concepción convenientemente ficcional de los hospitales presenta a los enfermeros, en especial a la protagonista, como héroes en la sombra, personas cuyo duro trabajo proporciona los laureles a los condescendientes doctores. Los médicos del All Saints brillan por su ausencia. Su trabajo parece consistir únicamente en consultas que han de solventar rápidamente para volver a sus ego-burbujas. Esto no es más que un recurso necesario para dotar a Jackie de una autoridad que será importante para su carácter. En este sentido, habría sido interesante que se explorasen en mayor medida las consecuencias de la superioridad de Jackie en su trabajo. Las quejas de Coop -ese niño estúpido y adorable- sobre Jackie en la primera mitad de la temporada parecían introducir una trama en la que por fin Jackie se iba a llevar algún palo por actuar como la máxima autoridad del hospital, pero quedó en mera anécdota. En el último episodio de la temporada, “Years of Service“, Jackie se encuentra con las consecuencias de sus actos, y en lugar de aceptarlas, las confronta violentamente -bravo Edie Falco por esta escena-, negándose a admitir su problema. Es decir, Jackie actúa más que nunca como una adicta, y no solo una adicta a las drogas, sino a su posición de superioridad y al control. Y esto es un gran acierto, y una buena manera de preparar el terreno para la tercera temporada. Estoy deseando que llegue el próximo verano para seguir conociendo a Jackie un poco mejor que los que la rodean:

Anyone who knows you knows they don’t know you

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Comentarios (3)

 

  1. satrian dice:

    Me costó varios episodios de la primera temporada cogerle el punto a esta serie, pero pronto todos sus personajes me han conquistado, pero sin duda Zoey ha crecido mucho esta segunda temporada, asi que Blow me 😛

  2. Anonymous dice:

    A mi me parece flipante, tanto una serie como la otra, las esperé con fervor y las adoro con devoción.

  3. Bertoff dice:

    Me alegra comprobar que no soy el único que siente antipatía hacia la protagonista de la serie!Ya he comentado en pocoyolandia mis razones para no tragar a Jackie.. que vamos, se viene resumiendo en el refrán: "consejos vendo y para mi no tengo". Aunque en general la temporada en sí me ha dejado bastante indiferente, me gustó que en algunos capítulos Jackie recibiera ataques directos como cuando la paciente de la bala en la cabeza le dice lo de "mantén tus putas promesas" (o algo así) o cuando O'Hara (maravillosa como tu dices) le dice lo de "preferiría morir antes que ser Kevin o Eddie", si Jackie fuera mi amiga creo que le hubiera dicho lo mismito!!Realmente no creo que haga falta 3ªtemporada.. ya sabemos que Jackie se las apañará para salir del fregao que se ha montado ella solita y seguira siendo superfeliz creyéndose la reina de las enfermeras… (sinceramente espero equivocarme xq sino me da a mi que NJ seguirá la misma suerte que GG en mi MyTVShows!!xD

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