Clásicos recuperados: Undeclared

Aunque algunos estrenos veraniegos estén levantando tanta expectación como los otoñales o los de la mid-season, y estos nos vayan a tener más ocupados de lo normal en menesteres televisivos, el periodo estival es idóneo para ponerse al día con las series que uno lleva atrasadas o para recuperar clásicos de la televisión -o series de corta duración y rápido consumo. Undeclared tiene solo una temporada que consta de 17 episodios, estrenada en 2001. Además, se trata de una comedia de veinte minutos, con lo que, de entrada, es perfecta para esta época… siempre que no se tenga otra cosa mejor que ver, y por desgracia, en este caso, es muy fácil tenerla.

Undeclared es la hermana pequeña y fea de Freaks & Geeks (analizada aquí). Creada por mi idolatrado Judd Apatow, esta comedia no consigue llegarle ni a la suela de los zapatos a su predecesora, de la que parece ser una prolongación natural. Las reflexiones sobre el comportamiento social y la construcción de la identidad que tan bien manejaba junto a Paul Feig en Freaks & Geeks se ven reducidas en Undeclared a la mínima expresión. En su lugar, Undeclared nos ofrece chistes y situaciones más propias de una sitcom cualquiera. Y el factor más importante, los personajes, también palidece en comparación con Freaks & Geeks. No parece haber en Undeclared una intención de hacer personajes mínimamente interesantes. Tomemos como ejemplo al protagonista, Seteven Karp (Jay Baruchel), un geek feliz por dejar atrás su vida en el instituto y volver a empezar -una idea que podría haber dado mucho de sí, pero que acaba enormemente desaprovechada. Steven es un personaje superficial sin apenas carisma, y si esto ocurre con su protagonista, imaginad a los secundarios. La interacción de Steven con sus nuevos compañeros de dormitorio resulta muy poco natural y la química entre personajes brilla por su ausencia. No hay apenas un ápice de sensación de verdadera amistad entre estos personajes, que parecen comportarse como autómatas en sus relaciones, las que asumen antes de explorar. Como resultado, lo que nosotros percibimos es una frialdad que juega en contra de la serie. Si las situaciones cómicas no fueran tan absurdas, aleatorias y tópicas, podríamos pasar esto por alto. El problema es que esto no es una sitcom, pero se comporta como una. Y al final, si los personajes no enganchan, y las tramas y los gags son, en sus mejores momentos, mediocres, es inevitable preguntarse si Apatow se equivocó escogiendo formato para contar esta historia. O si simplemente se equivocó llevando el proyecto a la FOX.

Undeclared es por tanto más American Pie que Freaks & Geeks y cualquiera de las últimas producciones cinematográficas de Apatow. El desfile de caras conocidas confirma la dependencia de un siempre creciente número de actores fetiche para desarrollar una imagen de autor que se ha consolidado en los últimos años. En Undeclared, además de contar con Seth Rogen como uno de los protagonistas -en Freaks & Geeks era un secundario con poca presencia-, Apatow recurre a Jason Segel -que acaba ganando más protagonismo, para detrimento de la serie-, y a otros freaks y geeks como Samm Levine, Busy Philipps, Martin Starr o David Krumholtz. Algunos de estos actores seguirán apareciendo en las producciones Apatow, formando una gran familia que se ha ramificado, reduciendo los seis grados de separación a solo uno -y que se extiende a los cargos de producción, con Greg Mottola dirigiendo unos cuantos episodios. Y en esto radica uno de los pocos atractivos de Undeclared, en el reconocimiento de estos actores, que casi siempre interpretarán a personajes excéntricos y con suerte, más divertidos que los protagonistas.

No es fácil encontrarlos, pero hay unos cuantos aspectos positivos que hacen de Undeclared un visionado remotamente agradable. Como decía, algunos personajes secundarios suponen grandes aciertos en un casting más bien desafortunado. En el episodio 1.07, “Addicted”, Will Ferrell interpreta a un treintañero que no ha conseguido nada en la vida y se dedica a hacer trabajos académicos en 24 horas para los universitarios, leyendo además nueve libros a la semana. Este episodio introduce un grado de reflexión que se desvanece como un espejismo, pero que funciona mientras dura. Loudon Wainwright III -sí, el papá de Rufus y Martha- es otro de los aciertos de la serie. Wainwright se luce interpretando al padre de Steven, un hombre en plena crisis de los cincuenta que encuentra en los compañeros de dormitorio de Steve y en la vida universitaria una vía de rejuvenecimiento. Por último, destaca Tina Ellroy -interpretada por Christina Payano, que no volvería a actuar después de Undeclared-, compañera de dormitorio de las protagonistas femeninas. Tina es el típico caso de personaje-bulto que acaba ganando protagonismo por méritos propios, y haciendo balance, ella es la protagonista de las escenas cómicas más logradas de la serie -como su batalla musical con Rachel después de pasarse el día escuchando la misma canción. También se pasean por la serie actores que más adelante ganaría notoriedad televisiva, como Amy Poehler, Jenna Fischer o Tom Welling, pero sus intervenciones son esporádicas en el mejor de los casos, e insoportables en el peor -como la habitualmente genial Poehler.

Por lo demás, Undeclared no supera las expectativas tras haber disfrutado de una maravilla como Freaks & Geeks. Con excepción de algunos episodios -como el 1.05, que eleva el nivel de calidad y bizarrismo, quizás gracias a estar dirigido por Seth Rogen- la serie deambula entre la intrascendencia y la estupidez de tramas episódicas que no llevan a ninguna parte -Lizzie poniéndose mechas, Steven encomendándose a la religión tras oír un sermón, Ron y Lloyd invirtiendo en bolsa por Internet, y un largo etéctera de tramas que desembocan en escenas a cual más ridícula. A primera vista, Apatow parece dispuesto a divertirse y divertir a la audiencia, sin más pretensiones. Sin embargo, después de ver el último episodio de Undeclared, uno desea que hubiera sido un poco más pretencioso, o que hubiera llamado a su amigo Paul Feig para que le echase una mano. Si se desea ver el trabajo de Apatow al completo, o si no se tiene otra cosa que ver -insisto, algo prácticamente imposible- el visionado de Undeclared queda justificado. Si no, es mejor hacer como si nunca hubiera existido, y disfrutar de Freaks & Geeks o Superbad.

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