Finale Week: Cómo conocí a vuestra madre

Cómo conocí a vuestra madre lleva dos temporadas perdida y a la deriva, pero he de confesar que sigo disfrutando de la serie de alguna extraña manera. No sé si son sus personajes, o que sin darme cuenta he caído en el culto que tanto se esforzaron en desarrollar al principio de la serie y que hace que del mero hecho de ver a estos personajes en acción -aunque la acción sea mala tirando a lo peor- se pueda extraer algo positivo. Juega a su favor que sea una sitcom. Teniendo en cuenta lo que decía en mi entrada anterior, si esta fuera una serie de cuarenta minutos, los daños colaterales de su bajón de calidad serían mucho mayores. Veinte minutos a la semana no hacen daño. Y siempre hay ganas de pasar esos minutos con Ted, Barney, Robin, Marshall y Lily. Cómo conocí a vuestra madre ha pasado de ser una comedia de interesante estructura narrativa y buenos personajes a una serie de ver y olvidar. Y no pasa nada.

“Doppelgangers” toma una buena idea, una de esas tramas-running gag al estilo de la Bet Slap, y la usa para hilar la conclusión de la temporada y darnos uno de esos finales azucarados y buenrollistas a los que la serie nos tiene acostumbrados. La idea del quinto doppelganger como señal para que Marshall y Lily se decidan a tener un hijo juega con uno de los mensajes más presentes en la serie: el azar y la aleatoriedad de los eventos como principales responsables del devenir de nuestras vidas, y la posibilidad de tomar las riendas y no sentarse a esperar a que el destino decida por nosotros. La última escena de la serie, en la que Lily ve claramente al doble de Barney, cuando ni los demás, ni los espectadores lo hacemos, confirma esta idea, y despide la temporada con una nota agradable y -ligeramente- emotiva. Claro que no es ninguna genialidad ni mucho menos. Se trata de uno de tantos finales en los que el convencionalismo y la moralina están a punto de arruinar la función.

Por otra parte, el resto del episodio transcurre sin pena ni gloria, con excepción de la trama de Robin y Don, esa pareja de la que no sabemos absolutamente nada, y cuya historia de amor se ha desarrollado totalmente al margen del espectador. Últimamente, Robin me ha dado los mejores momentos de la serie. Sin embargo, en “Doppelganger” me da los peores, protagonizando una trama-cliché que, además, ha sido ya usada en la serie anteriormente -este ha sido el año del reciclado criminal e indiscriminado de tramas en muchas series-: me refiero al eterno dilema “me han hecho una oferta de trabajo, pero para aceptarla, me tengo que mudar”. Ya hemos visto a Robin en esta tesitura, ¿era necesario volver a hacerlo? En esta ocasión, el recurso lleva a dos cambios de cara a la siguiente temporada: Robin soltera -junto a un Barney decidido a reconquistarla- y de nuevo compañera de piso de Ted -el casi beso al final del episodio fue un buen golpe de efecto. Por lo demás, la decisión de Robin solo sirve para rellenar minutos de la manera más perezosa, y para mostrarnos al verdadero Don. Pero sinceramente, a nadie le importa.

Personalmente, me quedo con “Robots vs. Wrestlers” (5.22) como ‘conclusión’ de esta temporada, porque no me interesa tanto quién se líe con quién, los hijos que tengan Marshall y Lily o incluso quién es la futura mujer de Ted. Al final, de lo que más disfruto es de la loca dinámica amistosa de estos cinco personajes. Me gusta ver lo que los une y los distancia, lo que hace a los unos para los otros, a pesar de ser tan distintos entre sí. Y por eso, Cómo conocí a vuestra madre sigue siendo una buena apuesta para escapar de la realidad y pasar un buen rato. El roce hace el cariño, y al final, el azúcar me acaba subiendo.

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Comentarios (5)

 

  1. Sr Nocivo dice:

    Mira que me gusta esta serie, pero siempre se me atraganta un poco, se me hace algo empalagosa. Menos mal que esta el gran Barney.

  2. Ricardo dice:

    yo creo q no vuelvo a esta serie…

  3. Un telespectador más dice:

    Yo creo que el tema de Robin ha sido acertado, porque nos ha reflejado la evolución del personaje: antes nunca dejaría un trabajo por una relación, y ahora la vemos dispuesta a todo por su pareja. Sin duda ha madurado mucho sin darse cuenta.La serie está muy floja, pero aun asi no soy capaz de abandonarla, les tengo tanto cariño a los personajes…Saludos!

  4. Pedro Fuertecito dice:

    Tienes razón, pero el recurso está tan agotado… Se les podría haber ocurrido una manera más original de mostrar la evolución de Robin. La sigo amando, a pesar de todo 🙂

  5. Jaime dice:

    No podría estar más acuerdo contigo… La serie ha alcanzado unos niveles de monotonía que, viendo algunos episodios -buenísimos- de otras temporadas, parecían insospechables. Esperemos que la temporada que viene vuelvan renovados y, si tiene que acabar ya, que acabe dignamente.

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