Finale Week: The Office

¿Qué ha pasado esta temporada en The Office? La respuesta es fácil: puro y simple desgaste. Después de seis años en antena es difícil mantener la frescura y el interés, y este año, la serie de NBC ha ido a la deriva, a pesar de haber dado unos cuantos buenos episodios. Parecía imposible que una serie como The Office pudiera perder calidad, pero así ha sido. Era uno de los valores más seguros de la televisión norteamericana actual, una serie que hasta este año no había dado ni un solo episodio malo, pero por desgracia, en su sexta temporada, The Office pierde su estatus de serie invicta.

Pero no nos alarmemos, no es tan grave como parece, la esencia de la serie sigue ahí, solo es necesario que los guionistas se pongan un poco las pilas. Y además de eso, hay otra solución más fácil: cacelarla tras su séptima temporada. Steve Carrell lo pone en bandeja manifestando su intención de abandonar la serie una vez acabe su contrato en 2011. Lo cierto es que no hay peor sensación para el seriéfilo que la de ver una de sus series favoritas alargándose por puras cuestiones económicas, y ser testigo de su lenta y agonizante pérdida de dignidad. The Office está a tiempo de irse con la cabeza alta, porque como decía, no hay para tanto, los buenos personajes siguen ahí, Michael Scott sigue siendo grande, y los secundarios siguen funcionando a pesar de que este año se les ha dado diálogos y situaciones sonrojantes -y no me refiero a que nos hagan pasar vergüenza ajena como es habitual, sino al hecho de que a ratos, parecían estar escritos por autómatas programados con los dos o tres chascarrillos propios de cada personaje, y nada más. Lo cierto es que los secundarios de The Office nunca han brillado por su tridimensionalidad -ni era algo que demandásemos los espectadores-, pero siempre se encontraba una manera inteligente y divertida de incluir sus excentricidades en cada episodio, sin caer bajo como ha ocurrido en ocasiones este año.

Quizás sea necesario devolver a algunos de estos personajes el componente humano del que han sido completamente desprovistos. Mirad por ejemplo a Kelly y Ryan, más excéntricos y distantes que nunca. Lo de estos dos quizás sea solo un ejercicio autocomplaciente de sus intérpretes, Mindy Kaling y B.J. Novak, también productores y guionistas de la serie, que probablemente se diviertan de lo lindo jugando con sus personajes de esa manera. De acuerdo, The Office nunca fue una serie de personajes en el sentido que le atribuimos a muchos dramas de calidad -aunque paradójicamente sus personajes sean muy superiores a la mayoría de estos dramas-, pero era habitual que además de hacernos sentir la vergüenza ajena más divertida, los empleados de Dundler Mifflin mostrasen rasgos emocionales que los hicieran más reales, más cercanos. Esta opinión -muy abierta a debate- está provocada por el desgaste del que hablaba, por la sensación de que en esta temporada los guionistas han puesto el piloto automático y se han echado a dormir.

Por suerte, los dos últimos episodios de la temporada recuperan de alguna manera el brillo de los días felices de la serie y devuelven la esperanza. En “Whistleblower”, el regreso de Kathy Bates con la noticia de que un soplón ha filtrado información sobre las impresoras defectuosas brinda la oportunidad perfecta para sacar provecho de la dinámica de grupo de la oficina, jugando con los habituales recelos, sospechas y rencillas, y culminando en una gran escena: la del informático de la empresa delatando al soplón. Por otra parte, Michael y Jo tienen una bonita escena en la que la jefaza de Sabre se abre a Michael; Dwight y Angela continuan con sus -terroríficas- disputas legales para procrear; y Jim y Pam rellenan episodio con sus problemas de falta de sueño -Darryl, mi nuevo secundario favorito les descubre un lugar para dormir en el trabajo. Y para acabar, como es habitual en The Office, un sutil cliffhanger -nada de artificios y golpes de efecto, no es el estilo de la serie- aparece en el último segundo del episodio, prometiendo un cambio de cara al próximo año: en este caso, el regreso de Holly, y con ello, la oportunidad de recuperar al Michael Scott más adorable. Algo es algo.

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Comentarios (5)

 

  1. Pocoyó dice:

    ¡Qué dices!(Es decir, estoy de acuerdo en absolutamente todo, al 100%. ¿De verdad creías que te iba a llevar la contraria? Sabes que tenemos la misma opinión en esto.)

  2. Pedro Fuertecito dice:

    Bonicooooooo, qué alegría, eh?

  3. Fio dice:

    Totalmente de acuerdo!. Para mi uno de los factores que hizo que se venga tan abajo es la concreción de Pam y Jim (están bastante aburridos) y que ahora Pam esté en ventas… cambiaron los roles, nadie quiere ver a Pam vendiendo :S.

  4. juan54 dice:

    Yo también devolvía a Pam al mostrador de entrada la verdad, pero creo que has sido demasiado duro con la temporada!

  5. Anonymous dice:

    Es verdad que la sexta temporada tuvo algunos capitulos flojos, pero para mi tiene muchos capitulos que estan entre los mejores de la serie.El Casamiento de Jim y Pam, el doble episodio DELIVERY, el episodio HAPPY HOUR donde conocemos a "Date Mike", El Secret Santa.Hay muchos episodios memorables. No creo que haya bajado el nivel de la serie.Para la septima temporada tenemos a Michael y a Holly, Andy y Erin, y Oscar con el rubio del deposito. The Delivery creo que es el mejor episodio de The Office y no descartaria la posibilidad de que la serie vuelva a ganar algun premio Emmy

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