Pesadillas

Los minutos iniciales del estreno de la cuarta temporada de Nip/Tuck son un perfecto ejemplo de por qué esta serie es horrenda. Christian Troy (Julian McMahon) se lleva a la cama a una madre (en la foto, Tracy Scoggins, provocando auténticas pesadillas para el resto de mi vida) y a su hija, a la vez. Un trío incestuoso lleno de momentos “memorables” como cuando la madre aparta a la hija del aparato de Troy para enseñarle cómo se hace. “¿Es que no te he enseñado nada?” le dice mientras desaparece de plano y la hija se une a Troy en la almohada para quejarse de su madre, que está ahí abajo dando su lección magistral. Cuando la hija le dice a Christian que llevan haciéndolo desde que ella cumplió los 16, y se estrenaron con su padrastro, el cirujano siente que ha tocado fondo. EN FIN.

Yo soy de todo menos puritano, pero es que esta serie es gratuita solo porque puede. Hace ya tiempo que las series de las cadenas de pago empezaron a ofrecer algo más que sexo y violencia. El caso de Nip/Tuck es para llevarse las manos a la cabeza. Y no porque cada episodio esté lleno de escenas de este tipo, que no aportan nada. Sino porque aunque pueda parecer lo contrario, la serie se toma muy muy en serio a sí misma, y en numerosas ocasiones, este tipo de escenas pretende contar algo, darnos alguna lección, o revelar algo sobre los personajes (algo que ya se ha machacado hasta la saciedad en episodios anteriores, por lo general). La escena que os he contado termina con un primer plano de Troy, preocupadísimo, porque la señora de la foto le dice que va a morir solo. Por si esto no fuera suficiente, más tarde, la nueva psicóloga del doctor (Brooke Shields) le vuelve a preocupar haciendo que se plantee si va de mujer en mujer porque en realidad está enamorado de su compañero, Sean, y no puede tenerlo. Para echarse a llorar. (Por cierto, luego se la tira, obviamente). Uno puede imaginarse la sala de guionistas incompetentes decidiendo darle a Christian una trama gay, porque se les van agotando las ideas “impactantes”. Es como el típico episodio de serie cutre de los 90 en el que un personaje tenía un sueño sexual con otro y se pasaba el episodio evitándolo, y pensando que quizás estaba enamorado. En ese terreno se mueven los de Nip/Tuck, en el de Salvados por la campana (con mis respetos a Zack Morris y su troupe), solo que ellos quieren darle un trasfondo serio y reflexivo a algo que no se presta a ello.

Nip/Tuck es una serie dañina. No es ni siquiera adictiva, ni un guilty pleasure. No quiero ni pensar en cómo serán las siguientes temporadas. Sin embargo, me quedaré a verlas porque a) veo las series en compañía, y esta es una de las pocas que me dejan ver solo (lógicamente) y b) disfruto despellejándola como se merece.

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Comentarios (2)

 

  1. Bertoff dice:

    Pues fijate que yo siempre he tenido la curiosidad de ver esta serie.. xD y por lo que cuentas tiene “buena” pinta!!! xD

  2. Alicia dice:

    He visto capítulos sueltos de la serie, pero en parte siempre me ha picado la curiosidad de ponerme a verla desde el principio. Pero fue en este capítulo que describes cuando pensé que era todo tan gratuito y desagradable que no merecía la pena. Así que nunca jamás volví a verla. A dios gracias

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